
¿Qué tan griegos somos los mexicanos? Muchos dirían que muy poco nos hermana con la Hélade clásica, pero otros afirmarían que no hay nada de eso. Sin embargo, Eduardo López Cafaggi publica una exploración cultural y literaria bajo el título Entre ruinas. Grecia en pasado y presente, en la que revisa la relación entre México y Grecia, entre lo clásico y lo moderno a través de un ambicioso ensayo que parte de las ideas de Alfonso Reyes y Jaime García Terrés, hasta coincidir con Percy B. Shelley, quien afirmaba que “todos somos griegos”, así que “Grecia está en el origen de nuestra vida, nuestro pensamiento, nuestra arquitectura lingüística, nuestros hábitos”.
En entrevista con Excélsior, el especialista en el mundo griego afirma que para comprender esto habría que estudiar la antigüedad en minúsculas. “Porque toda la vida la hemos escrito en mayúsculas y la hemos colocado en un pedestal. Creo que debemos entenderla como una cotidianidad, como algo más afín a nosotros y dejar de idealizarla para empezar a entenderla”.
Y para conseguirlo, López Cafaggi traza una historia circular en torno al ámbito Heleno, el bizantino y otomano, explora el mundo que revisaron autores como Lord Byron, Flaubert, Hugo von Hofmannsthal, Chateaubriand y Albert Camus, quienes trataron de comprender la Grecia antigua.
Pero también revisa los clásicos modernos del mundo griego como Constantine Cavafis, Giorgos Seféris, Odysséas Elýtis, y llega hasta los contemporáneos como Andréas Kálvos, Kostís Palamás, Ángelos Sikelianós y Makriyánnis, quienes le cantaron al Mediterráneo, el mismo mar de Homero; recorre las obras del cineasta Theo Angelópulos y del compositor Míkis Theodorákis, y penetra en los Juegos Olímpicos, las pasarelas de moda en nuestro tiempo y la crisis financiera y política que ha modificado el rostro de la Grecia actual.
La idea de este volumen nació en 2013, cuando Grecia estaba en las noticias debido a la crisis económica, cuando las autoridades hablaban de cifras maquilladas, una economía precaria y cifras de austeridad. “Entonces era un sitio caótico, y era curioso que uno veía en las noticias internacionales que Grecia estaba en ruina, con esos titulares trágicos que hacían eco con la antigüedad, mientras que al abrir la sección cultural (de algún periódico) se refería a una Grecia antigua y bella. Me pareció interesante que cuando hablas de ese lugar en pasado se hace con nostalgia y se le define como cuna de la humanidad, el arte y la filosofía; y hoy sólo un sitio en crisis”.
Por eso, al momento de trazar este volumen, López Cafaggi consideró importante recordar una idea del escritor, filólogo y helenista Carlos García Gual, quien se opuso a la idea de Shelley. “García Gual se mostró escéptico al respecto. Quizá porque lo pensó en el espíritu de nuestros tiempos, pegados al celular y donde no hay un gran sentido del humanismo. Recuerdo que él dijo que no creía que seamos tan griegos y, entre broma, recordé aquella participación y con mucha libertad lo contradije”, explica el autor.
“Yo creo que sí somos griegos, igual en un sentido que no nos halaga tanto como el que querríamos, como el humanista, sino en lo mismo que estamos acaeciendo en el siglo XXI, de forma brutal. Pero luego supe que el propio García Gual escribiría el prólogo de este libro y me respondió”.
En la respuesta, el helenista revira: “Quede claro que a mí me encantaría eso de que ‘todos’ aún ‘somos griegos’, en cualquier sentido. ¡Cuánto me gustaría creérmelo! Sólo falta precisar ante quiénes son esos ‘todos’ y qué es ‘ser griego’ en estos tiempos tan poco humanistas”. Al final, el debate queda abierto entre una interpretación y otra.
MODA Y CINE
A lo largo de Entre ruinas, López Cafaggi destaca las reapropiaciones sociales de lo helénico, pero también estéticas y tan contemporáneas como los videos de Beyoncé en el Museo Louvre, hasta la música electrónica y el acervo de la empresa Chanel.
“Considero que hay muchos ecos de la antigüedad o muchos otros que aún estamos reinventando, como se ha hecho a lo largo de casi toda la historia. Porque desde el Renacimiento nos hemos reapropiado de la antigüedad, a veces con mucha fidelidad o más sarcasmo, pero es importante que permanezca un diálogo con la Grecia antigua. Así que intento destacar que a todos nos encanta la Grecia antigua y sus mitos... pero no sólo es una idea, también es un país interesante con una tradición híbrida, como la nuestra”, explica.
Así que la Grecia moderna proviene del Helenismo clásico, pero también de la conquista romana, la influencia bizantina, otomana y los Balcanes del siglo XX. No sólo se trata de un país Helénico, sino de muchas otras cosas.
¿Considera que ya se perdió el ideal Helénico en medio del mundo caótico? “Es difícil afirmarlo, pero a final de cuentas el ideal Helénico fue el de las élites intelectuales europeas. Creo que el ideal Helénico está latente en las pequeñas cosas; veo con optimismo que hay algo de Grecia en nuestros tiempos”.
¿Usted se considera más cercano a Reyes o a García Terrés? “Ni la una ni la otra. Como Reyes, pienso en un diálogo con Grecia que nos lleva a lo universal, del que podemos tomar muchas lecciones. Pero no estoy de acuerdo en limitarnos a la Grecia antigua, pues tenemos que ir a la moderna y contemporánea, como Seféris y Cavafis, quienes ven en Grecia no un páramo, sino una tradición viva hecha de milenios, tal como México”.
