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Después de tres meses de protestas que sumió a la ciudad de Hong Kong en la crisis más grave de la década, la jefa del Gobierno, Carrie Lam, anunció hoy la retirada definitiva del polémico proyecto de ley que detonó las marchas, aunque no cedió a las otras demandas de los manifestantes.
"El Gobierno retirará formalmente el proyecto de ley para tranquilizar completamente las preocupaciones públicas", afirmó la jefa del Ejecutivo en una declaración televisada grabada previamente.
Así, el responsable de Seguridad de su gobierno "presentará una iniciativa en este sentido, cuando el Parlamento retome sus trabajos", una decisión que busca relajar la tensión, cada vez más frecuente en las marchas.
La retirada definitiva de esta ley era una de las cinco exigencias de los manifestantes para cesar las protestas que llevan más de tres meses sacudiendo la urbe y que han acabado en ocasiones con escenas violentas.
El resto de peticiones son el establecimiento de una comisión independiente que investigue la supuesta brutalidad policial, la retirada de cargos contra los detenidos por las protestas, la retirada del calificativo de "revuelta" sobre las manifestaciones y la aplicación del sufragio universal para la elección del jefe del Ejecutivo local.
