
La agrupación mexicana radicada en Alemania, Hocico, se autodefine como transgresora porque a través de sus letras retrata la decadencia, y su reciente disco Artificial Extinction (Out of Line Music, 2019) no es la excepción: plantea un futuro apocalíptico en el que los humanos son destruidos por las máquinas. Además, por primera vez la banda se arriesga a incluir, en un solo material, diversos estilos musicales.
Con este aire de madurez musical, Hocico vuelve a su natal Ciudad de México para ofrecer a sus fans un concierto en el que interpretará canciones de su nuevo álbum y temas de los últimos materiales discográficos, y por supuesto, éxitos como “Fed up” y “Sexo bajo testosterona”.
“No es una presentación del pasado. Hocico, a lo largo de los años, se ha ido renovando; entonces, presentamos lo más nuevo, semi nuevo, vamos pasando por todo eso hasta que ya vienen los hits. Es un nuevo Hocico”, afirmó a La Razón Óscar Mayorga, mejor conocido como Racso Agroyam y quien junto con Erik García (Erk Aicrag), conforman la agrupación.
Esta será la segunda vez que se presenten en el Plaza Condesa y para ellos volver a México, destacó Mayorga, es “mágico y placentero” porque no ocurre lo mismo que con sus fans de Europa, donde han consolidado su carrera convirtiéndose en una de las agrupaciones más destacadas de la escena del aggrotech.
En este nuevo material discográfico, Hocico ofrece diversos cambios de voz, canciones que suenan más agresivas, e incluso hay una instrumental.
“Incursionamos nuevos estilos, algo que no había sucedido con la banda; hay diferencias en cada canción, en las voces, es como si fuera un Hocico distinto en cada canción y creo que este disco enrolla muy bien cómo nos sentimos, un poco más amplios, más maduros. Creo que pudimos encapsular y darles lo más que pudimos en un solo disco; es nuestro estilo, pero con una gama más amplia”, detalló Mayorga.
Uno de los temas que destaca en el álbum es “El ballet mecánico”, por ser totalmente diferente a lo que han hecho hasta ahora.
“En el caso de ‘El ballet mecánico’, es un poco una idea futurista, como de una caja musical. (En el disco) estás oyendo a Hocico y escuchas gritos, algo distorsionado, acelerado o agresivo, pero cuando llegas a esta canción es algo que te puede relajar, es como un tipo de yoga. Es música para bailar, pero en tu mente”, explicó.
Con este fonograma, Hocico también quiso romper las reglas y clichés dentro de su mismo concepto: “se nos hace un poco fantástico plantear qué pasaría si las máquinas tuvieran alma, cómo se comportaría esa esencia, porque éstas siguen patrones, algoritmos, cosas que son demasiado perfectas; el humano parece imperfecto, está destruyendo todo”, concluyó el músico.
