
El 120 aniversario del natalicio del escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), que se conmemora hoy no pasó desapercibido en su país natal, donde se homenajeó ayer al autor con muestras de sus poemas que se repartieron por las calles de la capital.
La Fundación El Libro y la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), impulsaron la iniciativa de distribuir más de 200 mil poemas del escritor y de otros autores argentinos clásicos del país en distintos sectores de Buenos Aires.
El presidente de la SADE y también biógrafo de Borges, Alejandro Vaccaro, señaló en una charla que el autor, considerado como uno de los referentes creativos del país, es “una figura que resume con su identidad literaria la manera de ser” de la lengua española.
La herencia que dejó el autor de Ficciones es tal que, en 2012, su país natal escogió el 24 de agosto —fecha de su nacimiento— como el Día del Lector.
La pasión por la lectura de Borges, devorador infatigable de libros, se refleja en sus obras, como su poema, “Un lector”, en el que dice: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.
Sus largas horas frente a los grandes autores —era especialmente anglófilo— y su fértil imaginación fueron los moldes que constituyeron el particular estilo literario de Borges.
“Hay una amalgama perfecta entre el Borges lector y el Borges escritor”, apuntó Vaccaro, quien añadió que “era un escritor especialmente literario”, y todo lo que leyó “está en su obra escrita”.
En una sociedad donde priman cada vez más las nuevas tecnologías, el biógrafo expuso que el amor que profesó Borges a las letras es “el gran legado” que dejó a los jóvenes, “que a veces se ven coartados por estos aparatos electrónicos que los alejan de la buena lectura”.
