
José Mariano Leyva, director de la Biblioteca Central de la Secretaría de Cultura federal trazó, en entrevista con Excélsior, las primeras ideas de su proyecto al frente del cerebro bibliotecario y cultural de México, luego de cumplirse 13 días de la fusión de las bibliotecas Vasconcelos y de México.
La ruta avanza sobre un camino empedrado, repleto de pendientes y dudas sobre su financiamiento, pese a que Marx Arriaga, titular de la Dirección General de Bibliotecas (DGB), y el propio Leyva, afirmaron que la fusión ya se concretó.
Por ejemplo, aún no se designa el enlace que coordinará a la Vasconcelos –lo que tardará un mes más–; tampoco se ha definido el organigrama con que operará y no se sabe si reorganizarán parte de su acervo.
Aunado a esto, la Biblioteca Central no cuenta con una política de adquisición ni ha resuelto las fallas en el acceso a internet y, hasta el momento se desconoce su presupuesto operativo.
Pero lo que Leyva sí tiene claro es que mantendrá el programa de promoción y lectura que echó a andar Daniel Goldin, que ésta coordinará la Red Nacional de Bibliotecas, conformada por siete mil 454 recintos; y que buscará acopiar el depósito legal que resguarda la Biblioteca Nacional de México de la UNAM.
¿En qué momento se encuentra la Biblioteca Central que dirige?, se le cuestiona a Leyva. “Bien, pero se ha dicho que la Vasconcelos sólo tendrá libros nuevos y la de México nada más antiguos, pero no se trata de eso, sino de que ambas se contagien. Por ahora hemos trabajado en crear un organigrama que sea efectivo dentro de la Vasconcelos”.
¿Qué contemplará? “A diferencia del original que contemplaba tres jefaturas de área (Sistemas, Administración y Servicios Bibliotecarios)... ahora tendremos cinco, en donde habrá una parte de Cultura dividida en dos, una para exposiciones, conciertos y la Matrix Móvil, y otra, a cargo de Eva Linares, que coordinará promoción y activación de la lectura... así que el nuevo organigrama tendrá cinco jefaturas en lugar de tres”.
¿Ya se designó el enlace que laborará en la Vasconcelos? “Por ahora, paso algunas mañanas en la Biblioteca de México y las tardes en la Vasconcelos, porque el enlace no se ha concretado todavía. Aún estoy entrevistando a futuros candidatos y estamos buscando un perfil bastante operativo, con conocimiento en sistemas”.
¿Por qué? “Porque una queja recurrente es la falta de internet, pero más allá de ese problema, esto indica, según las estadísticas en la Vasconcelos, que mucha gente no llega a revisar libros, sino a utilizar una de las 400
computadoras que dan acceso a internet. Así que el enlace será operativo y llevará el día a día”.
¿Cuándo lo definirá? “No tiene que pasar más de un mes, pero cuando llegue tendré que ir de la mano un buen rato para enseñarle y presentarle al equipo. Incluso, cuando empiece a trabajar todos los días, estaré como su sombra para que se encarrile”.
MOVER ACERVOS
Leyva también plantea posibles cambios en el séptimo piso de la Vasconcelos.
"Ahí hay un reto importante. En algún momento se pensó en incorporar la parte de diccionarios y enciclopedias al acervo general pero, dadas sus características físicas, están un poco desperdigados, así que trabajamos en una posible reorganización”, explicó.
Sin embargo, la parte más interesante es la que rodea a la estantería. Hablamos de 12 salas bien equipadas, en donde se pueden dar cursos o diplomados. Ahí caben de 15 a 35 personas por sala y lo que pensamos es crear una batería de diplomados y cursos que podría avanzar hasta, quizá, una maestría”.
¿Cuándo estará listo? “Cuanto antes, porque ahí puede entrar de manera perfecta lo que Marx Arriaga hablaba sobre la vinculación de la Vasconcelos y la México con el resto del país.
"Probablemente empezaremos con cursos para bibliotecarios que están en las partes más alejadas del país, aunque obviamente el tema fantasma es la falta de lectura”.
Leyva también habla sobre la falta de hospitalidad para distintos públicos en la Vasconcelos. “Es otra parte prioritaria que no ha tenido una definición clara o consecuente y un ejemplo crítico son las personas en situación de calle que llegan a ambas bibliotecas”.
La forma de resolverlo, dice, es con la capacitación de personal operativo. “Necesitamos un equipo de gente, que sin ser policías, esté capacitada para tratarlos de manera cordial en el momento de alguna crisis”.
INTERNET LENTO
Otro problema que enfrenta la fusión de bibliotecas es el internet. “Este tema nos sobrepasa... porque cuando analizamos el comportamiento del tráfico de internet, en la Vasconcelos, vimos que el 98% es usado para consultar redes sociales. No significa que esté mal. Pero esa idea de que la velocidad del internet entorpece la investigación... no es tan acertada”.
De momento, afirma que ya se incrementó al doble la capacidad de navegación virtual, aunque hasta el momento no han alcanzado un punto óptimo.
"Esto no implica la falta de navegación, sino que durante las horas pico, entre las dos y cuatro de la tarde, se alenta.
Leyva también aludió el señalamiento que hizo Marx Arriaga, sobre el cariz ideológico que tuvo la compra de libros en favor de ciertos autores... y marcó su distancia.
"Eso tendrías que preguntárselo a Marx, que fue quien lo dijo. Lo que sí puedo decir es que aquí son bienvenidos todos los libros, porque un buen lector es aquel que lee textos distintos, así que ambas bibliotecas deberán tener todo tipo de volúmenes.
Por último, revela que la biblioteca de la SC también pretende resguardar el depósito legal.
"El depósito legal lo tiene la UNAM ahora, pero lo que sería más interesante es que no fuera una institución la que lo tuviera, sino que fueran varias. Eso sería interesante y no quitárselo a uno para dárselo a otro. Imagina que tuviéramos siete bibliotecas que recibieran el deposito legal... ahí se cumpliría la fantasía de tener más libros de cualquier orden... no creo que sea exclusivo de la UNAM... pero tampoco creo que se deba demoler lo ya existente”, concluye.
