
Tras la polémica que generó la iniciativa de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) para revivir el artículo 8 de la Ley Federal de Cinematografía que establece que sólo filmes infantiles y documentales educativos pueden ser doblados al español, la institución junto con la Asociación Nacional de Actores (ANDA) acordaron unir esfuerzos en favor de la defensa del cine nacional, sin limitar la labor de profesionales del doblaje; sin embargo, el Consejo de Empresas Mexicanas de la Industria del Doblaje (CEMID) denuncia que no ha sido tomado en cuenta en las mesas de trabajo que se realizan en la Cámara de Diputados.
“Hemos levantado la mano, hemos querido participar porque nosotros somos quienes doblamos, quienes pagamos los sueldos, los que se arriesgan y los que luchan porque esta industria no se vaya a Sudamérica; pero a nosotros ni siquiera nos invitan, y aun así no nos vamos a callar”, afirmó a La Razón Carlos Sánchez, vicepresidente del CEMID.
La iniciativa fue presentada por la AMACC a la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara baja, y la última reunión convocada fue el 31 de julio. Participó la representante de la Motion Pictures Association, Ana Magaña, en representación de estudios hollywoodenses, cineastas y actores de doblaje, como José Gilberto Vilchis y Carlos Segundo. Sergio Mayer se comprometió a entregar el anteproyecto de ley el 14 de agosto.
Para Carlos Sánchez la defensa de la industria mexicana del doblaje es un tema medular, ya que ésta actualmente acapara el 70 por ciento de la producción de Latinoamérica, genera anualmente 66 millones de dólares y otorga trabajo a siete mil profesionales, como actores, traductores e ingenieros.
“Desde el 2000 hay una iniciativa para que únicamente documentales, educativos y cine para niños sean doblados. Dicen que así se va a incentivar a la gente a ver cine mexicano. Están atentando contra el empleo formal y contra la libertad del público”, lamentó Sánchez.
El artículo 8, de dicha ley, hace 19 años fue declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia.
A pesar de que los actores Mario Castañeda, conocido por dar voz a Gokú y Humberto Vélez, la legendaria voz de Homero Simpson, se consideran representados por la ANDA y están de acuerdo con sumar esfuerzos, también expresan sus diferencias, en cuanto a los apoyos que recibe el cine por parte del Estado y el interés de que exhibidores programen más salas con cine mexicano y no sólo películas extranjeras subtituladas o dobladas.
“Creo que la programación de salas para la exhibición de cine (mexicano, extranjero, doblado, subtitulado, en su idioma original), depende exclusivamente de los distribuidores y sus intereses. A fin de cuentas el público tiene la última palabra”, señaló en entrevista Castañeda.
Por su parte, Vélez consideró: ”el doblaje mexicano no está en crisis y se sustenta solo, es un negocio que no le pide ayuda al Estado y que nunca lo hará, a diferencia del cine que tiene subsidios en todos lados. Por lo anterior, no veo ni una sola razón para que quieran prohibirnos”.
Actores afirman que el doblaje es necesario no sólo porque es negocio, sino porque cumple una gran función social: ayuda a los débiles visuales, analfabetas, niños y a quienes no conocen otros idiomas a disfrutar obras fílmicas, televisivas y hasta videojuegos.
“Mucha gente es analfabeta o débil visual y no puede leer rápido los subtítulos. No todos hablan inglés y por ello el doblaje cumple una labor social al acercar cualquier material audiovisual al consumidor para que lo puedan ver y enterarse de lo que contiene”, destacó Castañeda.
Vélez explicó que los subtítulos de un filme traducen el 30 por ciento de los diálogos, “por lo que si ves algo en otro idioma te vas a perder la mayoría de la historia, y además te la pasas leyendo y no ves nada, ¡te conviertes en lector de letreros! El doblaje lo que hace por la sociedad es que ¡veas la película!”.
Dulce Guerrero, actriz conocida por prestar su voz a Charlize Theron, Nicole Kidman y Halle Berry, entre otras, señaló que no se siente representada por la ANDA y resaltó que el público tiene el derecho de elegir la forma en que consumirá cine, “en lugares como España todo se dobla, pero aquí se tiene la libertad de elegir”.
Y resaltó al doblaje como el arte que es: “la película se actúa, se vuelve a nuestra idiosincrasia, al lenguaje que conocemos, al acento familiar; eso bien logrado hace una experiencia muy agradable”.
