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El fomento a la lectura es posible y en la comunidad de Texas, Oaxaca, tuvo éxito con los libros de cómic y la colección A la orilla del viento del FCE, explica Adriana Vargas.
La red de librerías y fomento editorial de la máxima casa de estudios, Libros UNAM, donará ejemplares de su catálogo durante la III Feria Internacional del Libro de los Universitarios (Filuni) —a realizarse del 27 de agosto al 1 de septiembre— para incrementar al acervo de la red de Bibliotecas Comunitarias en la Sierra Mixe de Oaxaca, proyecto que organiza la estudiante Adriana Kupijy Vargas Huitrón.
La alumna de pedagogía en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán inició el año pasado la recolección de libros para llevarlos a dos rancherías de su tierra natal: Texas y Rancho Flores.
Ahora, regresará a la zona mixe para llevar más libros e iniciará la búsqueda de fondos para ampliar la infraestructura de las bibliotecas, por eso, a través de Libros UNAM convoca a los interesados en llevar libros durante la Filuni de 11:00 a 20:00 horas en el Centro de Exposiciones y Convenciones.
Libros UNAM también se encargará de reunir los ejemplares donados cuyo número se dará a conocer a través de UNAM Global el 10 de septiembre. Así mismo, gestionará el envío a la comunidad Flores, Oaxaca.
“Todos los municipios de la zona mixe tienen una biblioteca municipal y hay ciertos programas que apoyan esos espacios con recursos y personal que pueda atenderlas. Nuestro objetivo es descentralizar el conocimiento y llevarlo a las zonas rurales porque el derecho a la educación debe ser público, gratuito y laico, pero no hay caminos completamente trazados para llegar a eso”, comenta Adriana Vargas.
En entrevista, la estudiante recuerda que en 2018 reunió 4 mil libros que entregó a los poblados de Texas (como principal receptor) y el Rancho Flores.
“Empezamos a hacer una autogestión para llevar nuestra primera muestra de 500 libros y esa meta se rebasó. Juntamos más de 4 mil libros porque tuvimos ayuda de una empresa oaxaqueña y eso lo entregamos en diciembre de 2018”, detalla.
La dinámica en la ranchería Flores cambió bastante, comenta Adriana Vargas, porque la gente ya conocía nuestro proyecto y nos llegaron varias solicitudes de la Ciudad de México.
“Llevaba mi mochila y recogía los libros en varias estaciones del Metro con la gente que me ponía de acuerdo. Fue así que juntamos 500 libros, después se dio a conocer el proyecto en medios de comunicación y ahora la UNAM nos estará apoyando durante Feria Internacional del Libro Universitario”, indica.
Los libros que requiere este proyecto son: novela, poesía, ensayo, teatro, historia, filosofía, cultura general e infantil.
“Necesitamos todo tipo de materiales, excepto libros de texto gratuito, en esta ocasión estamos esperando material infantil, juvenil y literatura universal, contemporánea y latinoamericana. Tratamos de que en nuestro acervo haya muchos autores mexicanos y oaxaqueños para que se lea y escriba sobre el contexto. Además incluimos literatura en lenguas originarias”, señala la alumna de la UNAM.
— ¿Cuántas localidades se benefician?
— El municipio es Tlahuitoltepec y ahí existen diversas rancherías, nosotros estamos trabajando con Texas que fue donde establecimos la primera biblioteca dentro de un edificio comunitario. Nuestro siguiente paso ahí es que se convierta en un lugar independiente porque el público tiene necesidades.
“El espacio ya queda pequeño porque la gente llega a pedir el servicio y queremos que haya atención de manera permanente. Queremos buscar recursos para pagarle a alguien que trabaje, sé que es un proceso largo pero debe tener continuidad”, responde.
En el caso del Rancho Flores, Adriana Vargas gestionó la entrega de más de 500 libros y está a la espera de inaugurar la librería en diciembre.
— ¿Cómo es la infraestructura?
— Está dentro de un edificio comunitario, tenemos el mobiliario y los libros pero también las necesidades de los niños van cambiando, queremos buscar recursos para ampliarlo, queremos una ludoteca porque son necesidades que identificamos la última vez, cuando impartimos talleres.
“Una manera de acercar a los niños a la lectura es a través de juegos didácticos y materiales didácticos como lotería o memoramas. Creo que tenemos el prejuicio de que el mexicano no lee porque no le gusta, pero pienso que no hemos encontrado las formas para acercarlos a la literatura”, opina.
En la experiencia de Adriana Vargas, el fomento a la lectura es posible y en la comunidad de Texas tuvo éxito con los libros de cómic y la colección A la orilla del viento del Fondo de Cultura Económica (FCE).
— ¿El proyecto ha tenido algún tipo de apoyo económico gubernamental?
— La primera biblioteca fue una completa autogestión y esta vez tampoco tenemos un apoyo económico y sí es una barrera para que podamos pagarle a la gente que quisiéramos que trabajara ahí de manera permanente. Por ahora contamos con apoyo de la UNAM para el material y el transporte.
