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Al caminar por las calles del Centro Histórico es común encontrar inmuebles históricos o artísticos vandalizados con pintas y grafitis, como los templos de Santo Domingo, Santa Inés y de la Santísima, y la Academia de San Carlos. Un daño que puede ser irreversible, alertó Gabriel Mérigo, experto en restauración.
“Las que hacen daños mayores son las pinturas en color negro o rojo, esmaltes; depende también si la tierra es porosa o no, la distancia con la que se aplica el spray, son muchos factores, pero todas estas agresiones son dañinas, se tiene que buscar la manera de quitarlas sin dañar el monumento.
vandalismo constante
Arturo Balandrano, director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural afirma ºque estas acciones vulneran los derechos culturales y de apreciación estética.
Para limpiar se debe tener un estudio puntual, buscar los elementos adecuados que puedan deshacer la mancha sin afectar la cantera; pero estas pintas, si van una tras otra, se van metiendo en la cantera, en la piedra, se van absorbiendo y cada vez es más difícil limpiarlas; entonces el daño que se le va haciendo va aumentando con el tiempo”, advirtió Gabriel Mérigo, en entrevista con La Razón.
La Autoridad del Centro Histórico tiene un registro de nueve mil 506 edificios grafiteados en el Centro Histórico; sin embargo, no existe una estadística específica para las construcciones que van del siglo XVI al siglo XIX; y la arquitectura del siglo XX que cuenta con un valor estético. En 2017, la Comisión de Atención, Orientación y Quejas Ciudadanas de la extinta Asamblea Legislativa calculaba que siete de cada 10 inmuebles históricos de la Ciudad de México estaban grafiteados.
“No tenemos un censo, la dificultad para integrar una estadística de este tipo abarca muchos factores: la propiedad de los inmuebles, la localización; no hay una estadística, pero sí hay una preocupación por mantener los inmuebles sin afectaciones estéticas porque se está dañando el patrimonio cultural de todos los mexicanos, no nada más del propietario”, señaló a La Razón Arturo Balandrano, director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, de la Secretaría de Cultura.
En un recorrido realizado por este diario se constató que diversos inmuebles del Centro Histórico presentan afectaciones, como el Templo de Santo Domingo, tiene grafitis en color negro, que de acuerdo con el arquitecto Gabriel Mérigo, es la pintura que ocasiona mayores daños.
En una situación más grave se encuentra la Academia de San Carlos con 238 años de historia: en la parte lateral —sobre la calle Moneda— tiene diversas pintas, incluso una sobre otra.
La casa donde murió Leona Vicario, ubicada en República de Brasil 37, tiene grafitis en la parte lateral, incluso debajo de una placa que exhorta a cuidar los inmuebles de la Ciudad de México.
En una de las Casas de Mayorazgo de Guerrero, construida en el siglo XVI, hasta hay pintas con mensajes como: “Jako Te amo. Te xtraño mil x mil (sic)”.
Trabajan estrategia para combatir mal. Para Balandrano, el fenómeno del grafiti en edificaciones históricas y artísticas es mundial, por lo que implica un reto para las instituciones dedicadas a la protección y conservación del patrimonio cultural.
Para combatir la plaga de grafitis que hay en el Centro Histórico, actualmente la Secretaría de Cultura, a través de los institutos nacionales de Antropología e Historia (INAH) y de Bellas Artes y Literatura (INBAL), asesora a la Autoridad del Centro Histórico para “mitigar y atender los efectos de este fenómeno”.
“Estamos dando talleres de capacitación y haciendo procesos de limpieza para que los propietarios aprendan a limpiar sus fachadas cuando tengan una afectación de este tipo”, detalló el arquitecto Arturo Balandrano.
Sin embargo, dado que las pintas y grafitis son tan recurrentes “que uno atiende una pinta vandálica, y al otro día el joven vuelve a afectar la misma zona”, se trabaja de forma integral para combatirlas, tanto en la concientización como en la limpieza de áreas afectadas.
“Un poco lo que estamos trabajando en esta nueva administración, el Gobierno federal con el de la Ciudad de México, primero es un proceso de sensibilización con los jóvenes y de participación con los propietarios privados de casas que están catalogadas y tienen valor monumental y han sufrido afectaciones por pintas vandálicas para poder ayudarles a establecer protocolos de limpieza que permitan retirar las pinturas”, explicó.
Además de estas medidas que se están tomando, el arquitecto y experto en restauración Gabriel Mérigo consideró que también es necesario que se aplique la ley contra quienes realizan pintas en inmuebles históricos y artísticos. Actualmente la Ley de Cultura Cívica de la CDMX establece en su artículo 26 una multa de hasta mil 669 pesos o 36 horas de arresto. Pero, si el propietario demuestra que hubo un daño al inmueble, el Código Penal sanciona con multas de entre mil 669 y 50 mil 664 más seis meses o siete años, de acuerdo con el agrado de afectación.
La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos establece que a quien por cualquier medio dañe o destruya un monumento arqueológico, artístico o histórico “se le impondrá prisión de tres a diez años y multa hasta por el valor del daño causado”.
“Las autoridades deben cuidar que no estén grafiteando. A veces hay mucha tolerancia, los ven pintando y dejan que se vayan, en lugar de arrestarlos y hacer que paguen”, lamentó Gabriel Mérigo.
“La respuesta de las autoridades a estas frecuentes ‘pintas’ es tibia, improvisada, tardía y sobre todo desconocedora de las técnicas eficientes y seguras para su limpieza, con el riesgo inminente de causarles daño a los materiales base, acabados y elementos decorativos de los monumentos históricos”, abundó.
