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Una época de angustia, miedo y horror es la que María Victoria Henao, quien cambió su nombre a María Isabel Santos y fue la esposa del que es considerado uno de los narcotraficantes más violentos de la historia, retrata en su libro Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar, historia dolorosa que compartió en una entrevista con la periodista Rashel Díaz para el programa de Telemundo Un Nuevo Día.
María Isabel Santos recordó que conoció a Pablo, el hijo del vigilante del barrio en el que vivía, cuando tenía 12 años. Después de la insistencia de Escobar de hablar con su familia para hacer saber sus intenciones, inició su relación amorosa.
Poco después de relatar cómo conoció al que sería su esposo y padre de sus dos hijos, María Isabel habló sobre el más grande secreto que contiene su libro: Pablo Escobar la obligó a abortar a los 14 años de edad.
"Realmente yo no tenía absoluta conciencia de esa situación, ni siquiera cuando nosotros como pareja tuvimos la relación, porque de la sexualidad jamás se hablaba. Simplemente un día me invita a visitar a una amiga de él y esa amiga es la que termina haciéndome el aborto”, relató.
"Yo pensé que me iba a ir con este secreto a la tumba, pero de tanto remover mi historia y mis emociones, una noche, a la madrugada, yo le cuento a mi hijo, yo me desnudo con él de lo que me pasa, le digo que él no fue el primer hijo que yo tuve. Así que fue muy doloroso para él esa situación”, agregó María Isabel, además de indicar que su hija, Manuela, se horrorizó al saber sobre el aborto.
Sobre si era el amor o el miedo lo que la unía a Pablo Escobar, la madre de dos expuso que realmente llegó a sentir gran amor por su esposo, pero que también vivió el horror de saberse incapaz de salir de la situación que significaba estar casada con él.
"Yo idealicé mucho a Pablo, me quedé como con ese amor de niña, y todas las veces que me quise separar de él y que me quise salir de esa relación por las infidelidades, por el horror que estaba viviendo, él seguía seduciéndome para quedarme ahí y a mí me costaba mucho tomar una decisión”, compartió.
"Yo perdí mi dignidad, mi autoestima, mi autorespeto, y yo siento que me fui quedando ahí en el miedo de saber que no tenía ninguna posibilidad de moverme”, agregó.
María Isabel narró que después de que Pablo Escobar fuera representante de la Cámara y un gran empresario fue cuando comenzó a sospechar que el hombre con el que se había casado estaba involucrado en el narcotráfico, una época en la que el ministro de justicia comenzaba a hablar sobre “los dineros calientes en Colombia”.
Perdón, mil veces perdón
Consciente del resentimiento que aún puede existir hacia su familia por todas las víctimas que cobró la violencia a manos de Pablo Escobar, María Isabel Santos pidió perdón al ser cuestionada sobre qué le diría a esas personas que sufrieron el horror de esa época en Colombia.
"Perdón y perdón, y mil veces perdón a todas las personas que sufrieron este horror y esta tristeza… Nosotros no somos responsables de esta historia… y mis hijos no son responsables de absolutamente nada de esta historia”, externó.
Además de indicar que comprendía el dolor de las víctimas, Santos dio respuesta al cuestionamiento que muchos le han realizado durante todos estos años: por qué no hizo nada para detener la atrocidad.
"Y cómo iba a hacer si yo estaba encerrada en un lugar que ni siquiera sabía dónde estaba, porque a mí me llevaban vendada de los ojos, para que yo no me diera cuenta del lugar en el que yo estaba y a mis hijos también”, expuso.
"No significa que yo no siento dolor, que yo no siento vergüenza y remordimiento por toda esta historia que pasó, hubiera querido no haberla pasado nunca, hubiera querido no ser yo la que conoció a Pablo Escobar”, compartió después la mujer, al asegurar que la época de bienestar y privilegios que ella y sus hijos vivieron fue cuando Pablo fue congresista.
Responde a Virginia Vallejo, amante del narco
Al preguntársele sobre si intentó separarse de Pablo Escobar, María Isabel aseguró que buscó hacerlo en múltiples ocasiones, una de las cuales se dio cuando el capo colombiano mantuvo una relación con la periodista Virginia Vallejo.
"En varias oportunidades, y le propuse separarnos, le dije que no quería estar más a su lado. Él estuvo muchos años con Virginia Vallejo, la presentadora de Televisión, estando yo en el embarazo de mi hija, en todos los diarios salió que se iban a casar. Para mí fue muy doloroso esa situación”, contó María Isabel.
Además de hablar de lo difícil que fue para ella la infidelidad de su esposo, la mujer respondió a la acusación que ha hecho Virginia Vallejo antes y que Rashel Díaz citó durante la entrevista: “Que usted ahora tiene vergüenza del apellido de su esposo pero que no tiene vergüenza de usar los millones que él dejó”.
"Virginia está muy lejos de mi historia y de mi realidad, ella no la conoció”, respondió María Isabel Santos, para luego referirse a la acusación sobre el dinero de Pablo Escobar.
"Y de los millones de Pablo Escobar el estado colombiano lo tiene clarísimo, tiene en su poder las propiedades de él y parte de los enemigos se quedaron con su dinero”, indicó.
La viuda del capo colombiano también se refirió al hecho de haber cambiado de identidad.
"No tiene nada qué ver con la vergüenza del apellido Escobar, porque de hecho el cambio de identidad nuestra fue para buscar un lugar en el mundo donde no cabíamos. El mundo a la familia Escobar no le abría ninguna puerta, ni ningún país”, relató.
“Que nos maten a todos”
Finalmente, María Isabel Santos habló para Un Nuevo Día sobre uno de los momentos más angustiantes de su vida que relata en el libro: cuando las autoridades buscaban capturar a Pablo Escobar.
En su relato, la mujer expresa que llegó a pedirle a Dios que en un operativo la mataran a ella, a sus hijos y a todos, pues no veía que existiera otra opción.
"Sentí vergüenza con mis hijos de haberme apropiado de la vida de ellos, yo estaba tan desesperada que yo le pedía a Dios que en un allanamiento nos mataran a todos. Todas las noches yo veía a mis hijos y los veía dormir y yo decía: ‘ay señor, que mañana lleguen y que nos maten, y que no quede nadie vivo, porque no había opción… ¿Cuál era la opción? Ninguna”.
