
Moody´s redujo las expectativas de crecimiento para México a 1.2 por ciento, pues consideró que las políticas públicas en México son poco previsibles en resultados y eso está dañando la confianza de los inversionistas y las perspectivas económicas de mediano plazo. Una de las consecuencias de este panorama, destaca Moody’s, sería la necesidad de realizar recortes adicionales del gasto público en lo que queda del año.
Adicional a lo anterior, se prevé que Pemex requerirá de nuevos apoyos del gobierno federal, es decir, deberán inyectársele más recursos, sobre todo pensando en los vencimientos de deuda que tiene para los próximos meses.
La empresa productiva del Estado requeriría especialmente de esos recursos frescos, no sólo por sus obligaciones de deuda, sino también si pretende alcanzar un incremento de la producción.
Moody´s hizo alusión a la baja de calificación, con perspectivas negativas, del país y las consecuencias negativas en el crecimiento y la deuda mexicanas. Las condiciones internacionales siguen sin ayudar a la economía nacional, pues se sigue “esperando un año difícil y prevemos que el crecimiento se desacelerará a 1.2 por ciento en 2019, desde el 2.0 por ciento en 2018”.
Señaló que si bien existe aún interés por invertir en proyectos de infraestructura en México, la confianza del mercado y de los inversionistas se ha debilitado por un entorno político impredecible tras la cancelación del proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM) en octubre pasado.
