
Si hay un acuerdo negociado para poner fin a la prolongada crisis en Venezuela, es probable que se alcance con la ayuda de un diplomático escandinavo discreto, reservado y aficionado a las causas más difíciles. Se trata de Dag Nylander, especialista de América Latina, quien entre 2012 y 2016 fue facilitador en las negociaciones para acabar con el conflicto armado en Colombia.
Durante esas agotadoras conversaciones, reseña la agencia AP, Nylander se forjó una reputación, tanto entre el gobierno como entre los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Ambas partes consideraron que fue un agente honesto y cuidadoso con no imponer su voluntad, aunque con la capacidad de actuar de forma decisiva cuando se le pide.
Además, desarrolló varias relaciones —con la Cuba comunista, EU, incluso con el propio Maduro— que podrían ser útiles para superar las aparentes escasas probabilidades para un acuerdo en Caracas.
En una entrevista en 2015 con el diario El Español explicó que para una mediación exitosa hace falta la “voluntad de entrar en un proceso con un perfil bajo y no buscando publicidad ni para un proceso ni para Noruega, como mediador de paz”. Fiel a ese principio, Nylander rechazó realizar comentarios sobre Venezuela.
Romper el estancamiento será más complicado esta vez. Mientras los rebeldes colombianos habían perdido la esperanza de lograr una victoria tras medio siglo de conflicto y estaban cada vez más aislados en el plano político, tanto Maduro como sus enemigos se han atrincherado en sus posiciones. El chavista controla todas las instituciones del Estado mientras que el opositor Juan Guaidó ha convencido a más de 50 naciones para que lo reconozcan como líder legítimo del país.
Durante décadas, desde el Acuerdo de Olso de 1993 entre negociadores israelíes y palestinos, Noruega ha desempeñado un papel preponderante para solventar algunos de los conflictos más enconados a través de una mediación discreta y la financiación de esfuerzos de paz.
En el caso de Venezuela, Nylander comenzó a reunirse con figuras clave casi después de la firma del acuerdo de paz colombiano a finales de 2016. El año pasado, el Centro Noruego para Resolución de Conflictos, del que recibe financiación, contrató a un experto estadounidense en mediación para intentar iniciar un diálogo entre las dos partes.
