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Jorge Ayala Blanco, quien presenta hoy la decimoquinta entrega de su serie Abecedario del cine mexicano, explica en entrevista que para la letra Ñ eligió como título La ñerez del cine mexicano por la elasticidad que este neologismo tiene en su significado.
“Lo que me gusta del término son sus polos. Por un lado puede ser algo a lo que aspira una película: a ser nuestra compañera, tratar lo popular como algo afectuoso, algo inmediato que realmente nos mueve el ánimo; por otra parte, puede ser totalmente peyorativo”.
En este caso, agrega, “el título no se trata de una visión peyorativa, todo lo contrario, es un título aspiracional: el cine mexicano quiere ser ñero y no siempre lo consigue. La preocupación que veo actualmente en el cine es la de tener comunicación con lo popular por encima de los géneros, las temáticas y las generaciones de cineastas”.
La ñerez del cine mexicano analiza 100 películas de producción reciente que se estrenaron comercialmente, además de algunas de cartelera alternativa, festivales de Ciudad de México y cortometrajes.
CONTACTO CON EL PÚBLICO
Al preguntarle por qué este acercamiento a lo popular, el crítico responde que “en la época de oro los cineastas eran naturalmente populares, pero cuando el Estado se encargó de la producción cinematográfica, durante el echeverrismo, los cineastas ya eran conscientes de lo popular”.
En ese momento, explica Ayala Blanco, los nuevos creadores buscaban lo popular desde la visión de sus antecesores. “Las películas de cineastas como Jorge Fons y Pepe Estrada buscaban ser populares, pero no refiriéndose a la realidad misma; lo hacían repitiendo los clichés del pasado. Eso era lo interesante”.
Actualmente, dice el crítico mexicano, los cineastas buscan lo popular como una necesidad: “en el momento que sus películas son calificadas de películas de arte pierden toda posibilidad de tener contacto con el público popular”.
La ñerez del cine mexicano, editado por la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas, se presenta hoy en la Casa del Libro Universitario, a las 18 horas.
Y ADEMÁS
BIBLIOTECA IDEAL
El crítico cinematográfico dice que lo que menos le interesa es juzgar las películas: “No necesito hacerlo porque ya salieron de cartelera”, sin embargo afirma que siempre hay posibilidad de recuperarlas.
“Lo que intento con mis libros es darles nueva vida. Las películas ya no mueren, se recuperan de mil maneras. Están en plataformas digitales, a veces en la piratería, pero circulan por todos lados. Existe una especie de biblioteca ideal que está en internet”.
