
El fallecido compositor Daniel Catán es recordado por ser el pionero de la ópera en nuestro idioma: fue el primero en presentar una pieza en español en una casa operística estadounidense: en 1993 llevó a la Ópera de San Diego su aclamada La hija de Rappaccini; en esa premier, entre el público, se encontraba el director de la Casa de Ópera de Houston, David Gockley, quien tras escucharlo le encomendó Florencia en el Amazonas, que se presentó tres años después, y posteriormente Salsipuedes, que se estrenó en 2004.
De esta última —cuyo título completo es Salsipuedes o el amor, la guerra y unas anchoas— se presentarán cuatro funciones a partir del próximo 26 de mayo en el Palacio de Bellas Artes y a cargo de la Compañía Nacional de Ópera, como parte de la celebración de los 70 años del compositor mexicano, considerado pionero de las producciones de este género en nuestro idioma. A ésta se le suman dos funciones La hija de Rappaccini en el Centro Cultural Universitario de la UNAM.
“Su legado es el amor al lenguaje y a Latinoamérica y su música; él posicionó a la ópera en español en el mundo, y además le abrió la brecha a otros compositores del idioma”, expresó a La Razón Andrea Puente-Catán, viuda del compositor y dirigente de la fundación creada en su honor.
Salsipuedes se sitúa en la década de los cuarenta, en la isla caribeña homónima; se centra en Ulises y Chucho quienes acaban de casarse con las hermanas Lucero y Magali. Antes de consumar su esperada noche de bodas, ambos son llamados a uno de los muelles para entonar el himno nacional “que nadie conoce”, pero accidentalmente se suben al barco El invencible, y son llevados a la guerra que, casi simultáneamente a sus nupcias, declaró el general García, dictador por más de 30 años en el poder, en contra de la Alemania nazi.
Lo que diferencia a esta ópera de las demás producciones del género es su sabor salsero, repleto de ritmos caribeños, “La música tiene la particularidad de poseer ciertos rasgos afrocubanos, hay mucha percusión evocando la salsa y al son cubano, pero también está vestida de estos rasgos sinfónicos de la ópera; la orquestación está basada en las bandas sinfónicas europeas por lo que de instrumentos de cuerda solo tenemos violoncellos y contrabajos, un piano, y muchísimos alientos de metal y madera, además de una percusión muy significativa”, detalló el barítono Josué Cerón, quien interpreta a Chucho.
Luis Martín Solís, el director de escena, explicó que se trata de una pieza peculiar debido a que “está a medio camino entre la ópera tradicional formal y los ritmos latinos”: “es muy rica, los cantantes deben resolver la parte operística de gran calado a la manera pucciniana y, además, entrarle a los ritmos de la música popular caribeña, la cual sabemos no es tan exacta por su vida y sabor; y ese saborcito te lo dan el cuerpo y el movimiento, por lo que para el trabajo actoral con los cantantes hubo que hacer que se movieran y lo sintieran para convertir ese ritmo en voz”.
Puente-Catán aseguró que para su fallecido esposo era importante el contar en su trabajo la historia de personas comunes y corrientes, “por ello con Salsipuedes quería demostrar de una forma tragicómica que las decisiones políticas afectan hasta al hombre más común, y quién no es capaz de hacer mucho, ya que la situación en la que cae es producto de decisiones que van más allá de él”.
Esa fue una de las razones por la cual también decidió adaptar a la ópera el filme de Frank Capra Meet John Doe, lacual no pudo concluir, “ésta se trata de que el dueño de un periódico con sus delirios de poder también afecta la vida de los más comunes; también es un homenaje a Estados Unidos, un país que ha sido muy generoso con él pues ahí sus obras han sido interpretadas al menos 60 veces”, concluyó.
