
Gilberta Mendoza Salazar, tía de Aidée Mendoza Jerónimo, quien falleciera el lunes por un disparo de arma de fuego en las instalaciones del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente, declaró que su sobrina no tenía problemas con sus compañeros.
En entrevista con Pascal Beltrán del Río para Imagen Radio, la familiar de la estudiante aseguró que su sobrina era muy responsable y tranquila.
Señaló que, aunque los trabajos para determinar al homicida han sido lentos, pero que se están realizando porque lo han exigido a las autoridades.
El trabajo para investigar quién es el responsable de la muerte de Aideé Mendoza Jerónimo por una herida de bala en el salón de clases del CCH Oriente mientras estaba en clase de matemáticas, ha sido lento pero las autoridades están trabajando porque nosotros les estamos exigiendo", afirmó la tía de la adolescente.
Con la rigurosa necropsia en el Instituto de Ciencias Forenses a las 6:30 de la mañana, una camioneta salió de este instituto para trasladar el cuerpo de la joven a una funeraria para prepararlo.
A las 11:35 de la mañana, se abrieron las puertas de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, ubicado en el eje 8 Ermita Zaragoza en la colonia Santa Cruz Meyehualco en la alcaldía de Iztapalapa, se hizo un homenaje a la joven Aideé Mendoza.
Dicen que la tristeza, no tiene olor, ni color; pero en el templo mormón, Andrea su mejor amiga no lloraba, pero se percibía su dolor.
Largos abrazos que se daban al verse, el último el pasado viernes 26 de abril, abrazo con una larga platica y buenos deseos.
Su voz se escuchaba triste, con una gran carga de dolor, “si hubiera sabido que ese sería el último abrazo para ella, nunca la hubiera soltado”, aseguró Andrea que no disimulaba su rostro devastado por la pena.
A sus 18 años, participaba activamente en la Brigada de Boy Scouts de la alcaldía de Iztapalapa, espacio donde se ganó el cariño de sus compañeras y compañeros que en homenaje le pusieron el estandarte de la flor de loto con la leyenda de Judea en su féretro.
Familias, amigos, miembros de la congregación de su iglesia entraban y salían, solo se despedían, con la tristeza y la resignación marcada, la familia solo exige justicia
Lourdes Cuautle, tía de Aideé, no pedía mucho a las autoridades, sólo justicia.
