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La industria inmobiliaria descarta un éxodo de inversiones, debido al mantenimiento del tipo de cambio, el control de las tasas de interés, o las cifras de empleo, entre otros factores económicos; no obstante, ve con cautela los anuncios del Gobierno, como descentralización de secretarías o los anuncios en el sur-sureste, debido a que carecen de proyectos que especifiquen los mecanismos de financiamiento.
En entrevista para La Razón, Claudia Velázquez, directora de operaciones de Softec, señaló que para el caso de la descentralización, cada familia necesitará más de 3 millones de pesos para encontrar una vivienda habitable, bien ubicada, con servicios e infraestructura básica, aunado a que contratar un crédito hipotecario tarda seis meses de planeación; y explicó que el sector no ha observado una detonación de proyectos en las ciudades donde se trasladarán las dependencias.
Explicó que con una mala planeación podrían suceder casos como el de Zumpango, que en su momento fue una ciudad bicentenario, donde el gobierno de ese entonces buscó agregar vivienda, pero sin la infraestructura idónea, como tren suburbano, vialidades, transporte o escuela; por lo que al final fue vivienda abandonada. Recientemente, el Infonavit reveló que contemplaba demoler casas de interés social que no contaran con los servicios básicos.
Asimismo, apuntó que el proyecto del sexenio pasado, el Tren México-Toluca, además de la obra, contemplaba más polos de desarrollo, uno de ellos inmobiliarios; pero nunca obtuvieron los proyectos para buscar detonar el desarrollo de vivienda y mixto (oficinas, más centro comercial), es decir, si no hay plan no existen los clientes potenciales; no obstante, existen casos de éxito en Mazatlán y Cancún, donde la planeación permitió la coexistencia de corredores, cercanos a playas o sitios turísticos.
Además de la falta de planeación, observó que el sector identificó otro problema, “en Guanajuato y Nuevo León se incrementó la inseguridad, y sucede en medio de una dinámica de crecimiento inmobiliario, es un problema que ha sido pujante. A nivel nacional, la cautela persiste, sobre todo por la intención de revisión profunda de proyectos transexenales, los cuales han sido suspendidos. Eso hace que las inversiones estén con incertidumbre”.
Por ello, la especialista inmobiliaria prevé un decremento en la inversión inmobiliaria para este año de entre 1.6 y 2 por ciento, lo que equivaldría al desarrollo de 1.5 millones de metros cuadrados, es decir, regresar a niveles de 2016, y eso porque se cuenta los proyectos que ya estaban en marcha; por lo que el mercado decrecerá de 571 a 562 mil millones de pesos.
No obstante, especificó que pese a la falta de proyectos en los anuncios, que el Gobierno esté apoyando proyectos de inversión en sectores de ingresos bajos, lo que hace es reforzar la capacidad económica de esos sectores para que se conviertan en clientes potenciales inmobiliarios. Explicó que en algunos casos hay mecanismos que la IP ha echado a andar y que no dependen del Gobierno.
Otro aspecto positivo, es que los Fideicomisos de Inversión y Bienes Raíces (Fibra) madurarán su portafolio durante este sexenio, es decir, a nueve años de haber salido a Bolsa tendrán la capacidad de crear proyectos por sí mismos, desde su concepción y ya no ir de la mano con autoridades o trasnacionales, es decir, contarán con la capacidad para invertir en el sector inmobiliario en cualquier ciudad del país.
