
Surgida en 2017 del programa de alcance nacional Teatro escolar, en la Ciudad de México, la puesta en escena Las terribles desventuras del Dr. Panza es una divertida y ocurrente “farsa gastronómica para niños tragones”, que cuenta actualmente con una temporada en el Teatro El Galeón, donde los fines de semana se dan cita niños y padres para observar una historia de nutrición, inclusión, aceptación y amor.
Escrita por Ángel Luna y dirigida por Roam León, la propuesta cuenta con las actuaciones de Andrés Torres Orozco, Hugo Rocha, Bruno Salvador, Gerson Martínez, Hazael Rivera, Adrián Aranda y los propios autor y director, quienes, todos juntos, construyen una gran complicidad en el escenario, necesaria para llevar a cabo el cambio de personajes, el manejo de los instrumentos musicales y el ritmo de la trama que se presenta.
Eminencia en Estudios de Maldad y Mal Comer, el Dr. Panza mira preocupado la disminución exponencial en el número de niños malnutridos. Decidido a cambiar las estadísticas, a solicitud imperativa y amenazante del Cártel Venenito, decide emprender una cruzada para atraer pequeños vulnerables que encuentren en la comida una manera de evadir sus problemas.
Sus próximas víctimas son dos niños: Julito, un pequeño que nació sin una mano, y Jairo, un niño de quien su padre se fue de casa. Cada uno responde de manera diferente a sus delicadas situaciones.
Contra la frase: “más vale un gordo feliz que una triste lombriz”, los dos niños encuentran su camino para ser felices, sin excesos alimenticios y con la comprensión y el amor de su entorno.
Dos de los elementos principales de Las terribles desventuras del Dr. Panza son la interacción con el público y la complicidad entre los actores, que crea un equilibrio en esta divertida historia que logra atrapar a los niños, quienes (gracias al montaje) se sienten con la libertad de aconsejar a los personajes, reírse, gritar, unirse al relato y disfrutar la hora de duración de la propuesta.
El vestuario de Mauricio Ascencio, quien también realizó el diseño de la escenografía, viste a los niños con uniformes escolares de color café, mientras al Dr. Panza y sus secuaces les coloca unas extravagantes botargas que ayuden a crear la ilusión de gordura y, finalmente, al Cártel Venenito los presenta con amplias túnicas ásperas.
Cabe destacar el trabajo de Hazael Rivera en la musicalización, quien con ritmos cercanos al rockabilly, crea canciones pegajosas y divertidas.
Con más de 100 funciones en diversas temporadas (en escuelas y en recintos), la propuesta ofrece teatro profesional, lúdico y pensado para entretener a los pequeños con un amplio despliegue de las posibilidades que tiene el teatro (musicales, coreográficas y actorales).
Teatro escolar es un proyecto encaminado para acercar a los pequeños al arte escénico, dejarlos que descubran otros universos, con la finalidad de fortalecer una sensibilidad para las humanidades y también para generar un interés por asistir a los espectáculos y crear nuevos públicos.
Al ver las reacciones del púbico infantil, queda claro que Las terribles desventuras del Dr. Panza cumple con creces dicho cometido.
