
El dramaturgo británico Peter Brook, galardonado ayer con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2019, aseguró estar infinitamente agradecido por este galardón y, a sus 94 años, subrayó que seguirá trabajando “mientras pueda ser útil”.
“Si no, la vida no tiene interés”, apuntó este artista ecléctico, director, escritor y actor, a quien la noticia le sorprendió en Suiza, donde concluye su último proyecto teatral, Why, un cara a cara entre dos intérpretes que se preguntan por qué han consagrado toda su energía al teatro.
La concesión de este XXXIX Princesa de Asturias de las Artes, añade, es “una alegría caída del cielo”: “Gracias, gracias, gracias. Gracias es una palabra bonita”, recalcó el londinense, que sostuvo que, si puede, “por supuesto” que acudirá en persona a la ceremonia de entrega en Oviedo.
Brook, pionero del teatro experimental británico y una de las figuras teatrales más importantes del pasado siglo por el carácter innovador de sus montajes, se impuso entre otras 39 candidaturas de 17 nacionalidades.
Fue director de la Royal Opera House y la Royal Shakespeare Company a mediados del siglo pasado, antes de trasladarse a París y fundar en 1971 un grupo internacional de creación y teatro experimental, el Centro Internacional de Creaciones Teatrales (CICT), del que es director.
El teatro, la ópera, el cine y la escritura destacan así en una trayectoria en la que aseguró no hacer distinciones entre los distintos géneros. Lo que le interesa, admitió, es la “exploración de la vida”.
Las artes, en cualquiera de sus declinaciones, pueden “acercar” y “ayudar a la gente en su vida”, concluyó Brook, que estrenará su próximo montaje el 19 de junio en el teatro Bouffes du Nord de París, donde el CICT tiene su sede.
INFLUENCIA. Peter Brook es considerado uno de los mejores directores de teatro vivos del Reino Unido, por su audaz representación de Shakespeare y su contribución a la vanguardia escénica del siglo XX.
Afincado en París desde la década de los 70, Brook, de 94 años, ha ganado numerosos premios en distintos países, incluidos varios Tony y Emmy, mientras que en 1995 recibió la Legión de Honor francesa y en 1998 el título de Compañero de Honor de la reina Isabel II.
Conocido por su personal visión y experimentación en el escenario, en 1945 dirigió su primera obra de William Shakespeare (1564-1616), El rey Juan, para el Birmingham Repertory Theatre (centro inglés), tras estrenar Doctor Fausto, de Christopher Marlowe, en Londres en plena Segunda Guerra Mundial.
En 1947 se trasladó a Stratford-upon-Avon, ciudad sede de la Royal Shakespeare Company (RSC), donde fue ayudante de dirección de Romeo y Julieta, entre otras funciones.
Entre ese año y 1950 fue director de producciones en la Royal Opera House londinense, donde hizo una controvertida versión de la Salomé de Richard Strauss, con decorados de Salvador Dalí, y otra de la La Bohéme de Puccini con atrezzo de 1899.
Al frente de la compañía shakespereana, dirigió con gran éxito las principales obras del dramaturgo isabelino, desde Hamlet, Rey Lear, Titus Andronicus o La tempestad.
Buscando más libertad expresiva, en 1970, con Micheline Rozan, fundó en París el Centro internacional de investigación teatral, una compañía multinacional de artistas que viajó por Oriente Medio y África y que en 1974 se ubicó en el teatro Bouffes du Nord.
Durante su carrera, Brook ha colaborado con numerosos colegas, entre ellos los actores Paul Scofield y Glenda Jackson; diseñadores como Georges Wakhévitch y autores como Ted Hughes y William Golding.
