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Es claro para Jorge Andrés Castañeda, Coordinador de Proyectos de Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO): La construcción de una megarrefinería en Dos Bocas, Tabasco, no es rentable, lo que está comprobado con datos duros que él y la investigadora Ana Thaís Martínez usaron para estimar costo-beneficio. Parte del gobierno amlista, en Hacienda, lo saben bien, señala.
En entrevista telefónica con Crónica, Castañeda afirma que el estudio no tiene un tinte político y que la administración amlista estaría obligada a cálculos más complejos que los miles de escenarios (a partir de precio del petróleo, gastos operativos y otros) que realizó el IMCO y con los que recomendó no realizar esta megaobra.
–¿Por qué llamó la atención Dos Bocas para hacer un estudio costo-beneficio?
–Dos Bocas es uno de los proyectos insignia, se ha venido anunciando no sólo desde la última campaña electoral, sino desde campañas anteriores, Otro de los factores clave es las noticias y comentarios sobre la salud financiera de Pemex, el Presidente ha reiterado que parte de su programa de gobierno es revitalizar a Petróleos Mexicanos, que se lo dejaron al borde de la quiebra, lo que no es del todo falso: es una de las empresas más endeudadas del mundo y se ha visto mermada su calificación crediticia y sus perspectivas de rentabilidad por las acciones de la última administración.
Cuando vemos el proyecto tan grande como Dos Bocas que va a costar por lo menos 8 mmdd que es lo que está presupuestado, pues hay que darse a la tarea de ver qué va a representar esto para Pemex, si va a ganar o a perder dinero.
Nos pusimos a hacer este análisis con información que había publicado la Secretaría de Energía, sólo se habla de una nueva refinería y cierto perfil de producción y con un montón de fuentes internacionales sobre otros proyectos en el mundo. A partir de pura información pública, no tenemos acceso a ninguna información privilegiada, nos pusimos a hacer este ejercicio.
–¿Se trata de subsanar la ausencia de este estudio en el gobierno?
–Tener un estudio bastante más complejo es una obligación de Pemex; la Secretaría de Hacienda no puede liberar recursos y menos de esta envergadura, si no cumple con una seria de criterios que incluye estudios de impacto ambiental y también un estudio financiero que justifique el proyecto. Quizá existe, pero no es público.
Pero hay un secreto a voces, la gente que se dedica a las finanzas y a la energía sabe que la refinación es un mal negocio comparado con el resto de las actividades del petróleo, no es por nada que no se construye una refinería en EU de estas características, la última se construyó en 1977.
–¿Qué tanto hábito hay en la Administración Pública de presentar públicamente estos estudios?
–En la Ley está que se tienen que hacer estos estudios. El Aeropuerto que se canceló tenía este tipo de estudios y más complejos. De que este tipo de estudios se hacen, sí, en forma cotidiana. Se pueden encontrar públicamente, están en los portales (de transparencia) a veces un poco escondidos.
Hay que hacer dos reflexiones. La primera es que no se trata de pensar en el Estado como una empresa, pero para proyectos de inversión como Dos Bocas, sí: Pemex es una empresa y si se va a hacer cualquier inversión se tiene que estudiar si se va a ganar o se va a perder.
Ahora, en segundo lugar, cuando se habla del Estado y de costo beneficio, no es simplemente una consideración financiera y de negocios. Muchas veces los proyectos pueden tener beneficios adicionales, aunque pierdan dinero. Eso se ha mencionado sobre el Tren Maya que tampoco es un buen negocio porque nunca va a tener la cantidad de usuarios que lo sustente, pero el Estado mexicano puede decidir que lo va a hacer porque una serie de beneficios regionales pueden ser reales y palpables. Pero en el caso de la refinería ni siquiera llegamos a ese nivel porque los beneficios son nulos: hay contaminación, daños a la salud de la población que vive cerca, así que beneficios sociales, en sí, la refinería no los trae.
–¿Y el abaratamiento del precio de la gasolina?
–Es parte del discurso pero es algo que en el gobierno, sobre todo en Hacienda, saben que no es así. México es parte del mercado norteamericano de gasolinas, absolutamente integrados a EU, somos el 6 o 7 por ciento de este mercado y tomamos el precio, de ese mercado, no lo definimos. Si a Pemex, con su refinería que, imaginemos, fuese la mejor del mundo, le costara 10 pesos producir la gasolina y la vendiese a 11 cuando en EU la puede vender a 20, entonces está perdiendo 9 pesos en el costo de oportunidad.
–Ustedes llaman a no tomar decisiones a partir sólo de premisas políticas...
–Somos un centro de estudios que abogamos por el análisis de la política pública a partir de información y datos, no tenemos ninguna agenda, si hubiéramos obtenido otro resultado, lo hubiéramos publicado. Somos creyentes de que las decisiones de política pública se deben tomar a partir de información disponible y con criterios objetivos.
–Es un tanto duro decir que Dos Bocas tiene 2% de posibilidades de éxito…
–Pues creo que el subsecretario Herrero sabe esto y por eso tenía reservas sobre el proyecto; por las declaraciones que hace, así parece. Este proyecto, así como está planteado y lo que sabemos hasta ahora, es mejor no hacerlo...
