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"Los juguetes tradicionales mexicanos son etnográficos, te transmiten lo que es México en esencia: el colorido, las fiestas populares, la vida cotidiana y la biodiversidad", señaló la escritora Silvia Molina (Ciudad de México, 1946) a propósito de la exposición Mi pequeño mundo. Juguetes mexicanos. Colección Silvia Molina que se exhibe en la Galería 526 del Seminario de Cultura Mexicana.
La muestra que reúne más de 500 juguetes como trompos, baleros, caballitos de madera, maracas y muñecas, por mencionar algunos, permanecerá el mes de abril con varias áreas para que los niños puedan interactuar con los juguetes tradicionales.
“Empecé esta colección hace muchos años. La fui haciendo poco a poco cuando salía de la Ciudad de México y asistía a los mercados, tianguis y siempre miro qué cosas hay y así empecé con juegos de barro, desde las cucharas hasta platitos. Son objetos muy bien hechos y con mucho ingenio”, destaca Molina.
La también miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) comenta que quiso compartir su colección para evitar que sea un tesoro sin admiradores.
“Es como tener un tesoro guardado, sin que nadie lo vea y la verdad es que hay juguetes preciosos y me gusta compartir estas maravillas porque te transmiten lo que es México, son como los juegos de muñecas en donde existe todo lo de una casa: una salita, cajones con sartenes… así son los juguetes, hay de todo lo que existe en la sociedad mexicana”, señala.
Para la autora de El zorro tramposo y el oso ingenioso y El hombre equivocado, los juguetes son aprendizaje porque sin la necesidad de leer un libro puedes conocer una parte de la sociedad mexicana, además de que jugar con ellos —indica— implica descubrir nuevas formas de diversión.
“En los juguetes se reúnen las materias primas del país. ¿Por qué en Guanajuato hay tanto juguete de hoja de lata?, ¿por qué en Guerrero es pura madera laqueada? Aprendes poco a poco”, señala.
Silvia Molina explica que hay regiones pobres donde los juegos son muy sencillos, sin embargo, tienen ingenio.
“En Guanajuato hay muchos juegos de hoja de lata hechos de las latas de conservas, entonces los artesanos las recortan y con eso arman sus juegos. Es una ingeniera bonita y sencilla”, ejemplifica.
A la pregunta de si los juguetes están relacionados con las festividades locales, la escritora responde que sí.
“Para Día de Muertos hay una gran cantidad de juguetes, desde sofisticados hasta de palitos que aprietas y golpeas para que brinquen las figuras. Hay una tradición de los oficios representada, por ejemplo, con las calacas se representan a las escritoras, a los dentistas, al que vende en el mercado, al profesor, hay una reproducción de oficios en las calaveritas. O para esa fecha en específico está la tradicional cajita donde le jalas el hilito y se levanta el muerto”, detalla.
En las fiestas de los pueblos donde hay fuegos artificiales, añade, se fabrican juguetes que reproducen los castillos, esas esas torres llenas de pirotecnia, o el torito, es decir, al señor que lleva montado los cohetes y que va asustando a la gente.
“Todos los juegos que te encuentras en una feria se reproducen (en juguete): la rueda de la fortuna, los carruseles con caballitos u otros animales con el mecanismo para dar vueltas. Todas las muñecas que tienen indumentaria tratando de imitar al máximo la indumentaria tradicional de los pueblos”, resalta Molina.
La autora que este año publicará tres libros, opina que el hecho de que los juguetes mexicanos no se encuentran en las jugueterías ni en las grandes cadenas de tiendas, hace que no sean pedidos por los niños.
“Hay diferencias, la primera es que estos juguetes los encuentras en las ferias, mercados, tianguis. Segundo, los juguetes mexicanos tienen sus acertijos, tienen una manera de funcionar a la que los niños no están muy acostumbrados. Tercero, no están en frente de los niños porque los papás no van mucho a los lugares donde los venden” opina.
Por último, Silvia Molina señala que estos objetos tradicionales tienen una remembranza para los padres y abuelitos, ya que “con varios de ellos hemos jugado muchas generaciones”.
