
Los legisladores británicos, ya populares en el mundo por decir no a todo lo relacionado con el Brexit, no lograron reunir la mayoría en ninguna de las cuatro formas posibles para sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea, de manera ordenada. Ayer, como ha sido antes, rechazaron dos propuestas para un divorcio “blando”, se negaron a respaldar un segundo referéndum y rechazaron cancelar la separación con la UE, en caso de no tener listo un pacto.
El Parlamento británico, que quitó el control a la primera ministra, Theresa May sobre el Brexit, para sacar “mejores” opciones, condujo al Reino Unido a la misma zona de incertidumbre.
Tras el rechazo a las cuatro posibilidades del contrato de salida, el tema vuelve a las manos de Theresa May, quien pondrá su Brexit, el mismo que ya fue rechazado tres veces, en una cuarta votación.
De esta manera, contra el reloj, que apenas da 10 días adicionales al Reino Unido para resolver el asunto, la clase política británica se enfrenta a menos posibilidades. Si el Parlamento decide, como hasta ahora, no respaldar el acuerdo de May, significa que Gran Bretaña tendrá que buscar o un largo retraso o un choque sin pacto.
Guy Verhofstadt, coordinador del Brexit en el Parlamento Europeo, tuiteó después de la nueva negativa de los tories que “el Reino Unido tiene la última oportunidad de romper el punto muerto o enfrentar el abismo”.
Gran Bretaña tiene nueve días, hasta que los líderes europeos se reúnan en una cumbre de emergencia en Bruselas, para decidir cómo quiere proceder. Aunque los votos de ayer no fueron vinculantes, la primera ministra se comprometió a tomarlos en consideración.
La votación más cerrada fue para un Brexit que mantuviera a Londres enn una unión aduanera con Bruselas, ésta fracasó por sólo tres votos.
Por su parte, la propuesta de llamar a un referéndum que ratificara el acuerdo de Theresa May perdió por apenas 12 votos. Y la propuesta para una relación con la UE similar a la de Noruega tropezó con 21. La cuarta moción, que buscaba cancelar efectivamente el Brexit, en caso de no haber acuerdo, fracasó en más de 100 votaciones.
Nick Boles, un legislador del Partido Conservador, el de la primera ministra, quien presionó por un Brexit al estilo Noruega, presentó su renuncia a la formación política.
“Hemos fracasado, principalmente, porque este partido se niega a comprometerse. Por lo tanto, lamento anunciar que ya no puedo sentarme con ustedes”, declaró apenas se dieron a conocer los resultados de la votación legislativa.
Kenneth Clarke, otro importante legislador conservador que propuso la alternativa de la unión aduanera, dijo: “A veces pienso que este Parlamento es muy político y está confundiendo su compromiso con los británicos”.
Stephen Barclay, secretario británico del Brexit, dijo a la Cámara que la mejor manera de avanzar era apoyar el acuerdo de retiro de Theresa May.
La sensación constante en Gran Bretaña, de ir a la deriva, se produce en medio de señales de que la primera ministra perdió el control, no sólo del Brexit, también de su partido y el de su gabinete, en el que ya se anunciaron varias renuncias al expresar su inconformidad con los planes de la jefa de gobierno.
