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La caprichosa fortuna llevó a Giannis Antetokounmpo de ser un indocumentado en su país a estar en las discusiones sobre si es el mejor basquetbolista del mundo. The Greek Freak se erige como la gran amenaza al reinado de James Harden como el Jugador Más Valioso de la NBA en una campaña en la que su nombre ocupa las principales marquesinas mediáticas.
Antetokounmpo cuenta con 24 años y de su mano los Bucks son el mejor equipo de la liga, en otro giro que ha dado desde su primera temporada en Estados Unidos, cuando el equipo terminó en la última posición con récord de 15-67 en la campaña de 2013-2014.
Giannis ahora disfruta del dulce rostro de la fortuna. Es considerado el principal oponente de Harden en la lucha por el MVP, una historia que trae una estela de mucho esfuerzo cuando Grecia no lo reconoció como ciudadano sino hasta después de los 18 años por ser hijo de inmigrantes que no cubrían con los requisitos para recibir la nacionalidad. En su infancia se dedicó a la venta de discos en la calle para aportar recursos para el sustento de su familia de ocho miembros en el barrio de Sepolia.
El basquetbol fue un desafío para el delantero de 2.11 metros de altura porque, a pesar de su talla, sus habilidades no destacaban. Spiros Velliniatis fue su primer coach y quien sacó lustre a su potencial. Reconoció que fue la mentalidad de mejorar lo que siempre resaltó en Giannis.
El Filathlitikos fue el primer equipo profesional que apostó por él cuando era un juvenil de 16 años. Al saber de las duras condiciones de la familia, el coach Panagiotis Zivach ayudó a sus padres a obtener un empleo formal y a sus hermanos con cosas que necesitaban. Giannis pudo dedicarse entonces de lleno a su formación como jugador.
El camino para consumar el sueño de jugar en la NBA, una de las ideas que Velliniatis le dijo que estaba en su potencial, cuajó en 2013 cuando los Bucks lo eligieron con la selección 15 y evitaron que fuera a España, donde ya lo esperaban en Zaragoza después de pagar por sus derechos a su club griego.
En seis años The Greek Freak ya es la figura de su selección y la gran realidad del baloncesto europeo. Ser reconocido como el mejor del mundo parece ser un paso que dará en su camino.
