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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su política de detención de inmigrantes con antecedentes penales se llevaron hoy una gran victoria gracias al apoyo de una mayoría conservadora en el Tribunal Supremo, presidida por el polémico juez Brett Kavanaugh, el hombre que nominó el magnate el año pasado, a pesar de numerosas acusaciones de agresión sexual.
Ayer, la Corte estadounidense votó cinco contra cuatro a favor de que facultar al magnate para que pueda detener, en cualquier momento y por un periodo indefinido, a cualquier indocumentado con antecedentes criminales, sin importar que ya esté libre por haber cumplido su condena, con la finalidad de asegurar su deportación.
Los jueces que se opusieron: Ruth Bader Ginsburg, Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Stephen Breyer coincidieron en que el fallo es una mala interpretación de la ley, que no tiene la “intención de privar a las personas de su libertad durante meses o incluso años sin la posibilidad de fianza, una vez que pagaron su deuda con la sociedad”.
La resolución, redactada por el juez conservador Samuel Alito, establece que “no es responsabilidad del Tribunal Supremo de Estados Unidos imponer un límite sobre el tiempo que los inmigrantes pueden ser detenidos, después de haber cumplido una sentencia”. El magistrado destacó que la Corte ya dejó claro en el pasado que “es mejor que las obligaciones se lleven a cabo tarde que nunca”, en referencia a la postura de que los inmigrantes debían ser detenidos durante las 24 horas siguientes a la finalización de su sentencia.
La controversia de la que finalmente Donald Trump resultó victorioso, se presentó en función de una demanda colectiva, que recoge varios casos de residentes permanentes legales que cometieron un delito en el pasado, como el camboyano Mony Preap o el palestino Bassam Yusuf Joury, ambos condenados por delitos relacionados con las drogas.
Preap, con residencia permanente en Estados Unidos, cumplió en 2006 dos condenas por tráfico de drogas y fue detenido en 2013 por un cargo distinto que no implicaba la deportación.
Aunque no es posible saber cuántas personas se verán afectadas por el fallo judicial, se estima que la justicia estadounidense tiene en custodia a unos 30 mil inmigrantes, al día, mientras determina si deben o no ser deportados.
La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), una de las organizaciones ciudadanas más fuertes en torno a la materia migratoria, lamentó la decisión de la Suprema Corte, a la que acusó de establecer una “interpretación extrema” de las leyes de inmigración.
“El Supremo ha respaldado la traducción más extrema de los estatutos de detención de inmigrantes, permitiendo el encarcelamiento masivo de personas sin ninguna audiencia, simplemente porque se están defendiendo contra un cargo de deportación. Continuaremos luchando contra el uso excesivo de la detención en el sistema de inmigración”, aseguró la ACLU en un comunicado firmado por su directora, Cecilia Wang.
De acuerdo con cifras de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, la gran mayoría (58 por ciento) de las personas bajo custodia en 2018 no tenía antecedentes penales; además, una proporción aún mayor, cuatro de cada cinco, o no tenía registro o sólo había cometido un delito menor, como una infracción de tráfico.
En este sentido, uno de cada cinco de las personas que ya habían sido condenadas fueron etiquetados por el ICE como delincuentes peligrosos. De ellos, sólo 16 por ciento cometió una ofensa grave o de Nivel 1. Incluso entre las infracciones del Nivel 1, la oficina de Inmigración incluía crímenes como “vender mariguana”, que muchos estados ahora despenalizaron.
Para aquellos condenados, el delito más frecuente fue la entrada ilegal (un delito menor), seguido de conducir bajo la influencia del alcohol. La condena por un asalto fue la tercera, y el delito más frecuente fue la ofensa de tráfico simple.
Según el reporte del ICE, 43 por ciento de las personas detenidas era de países centroamericanos: Guatemala, Honduras y El Salvador, mientras que 25 por ciento eran mexicanos.
