
La Sala Héctor Mendoza de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) abre sus puertas, todos los martes, a la lectura dramatizada de Hambre vieja del dramaturgo holandés Peer Wittenbols y dirección de Ricardo Rodríguez, en la cual participan tres importantes figuras que han forjado sólidas y amplias trayectorias en el medio artístico nacional: Farnesio de Bernal, Ana Ofelia Murguía y Gastón Melo, quienes están acompañados en escena por la joven Cecilia Ramírez Romo.
Originario de Bergen op Zoom, Wittenbols toma pasajes y personajes históricos y literarios de los Países Bajos para presentar a tres sujetos, que han rivalizado durante décadas, frente a una última batalla: la senectud con todos los defectos y las virtudes que conlleva esa etapa.
Con elementos basados en La leyenda de Tyl Ulenspiegel de Charles Coster y descripciones de libros medievales, Hambre vieja presenta a Ulenspiegel (hombre irreverente y divertido que a veces finge no entender lo que sucede para burlarse de su interlocutor), Nele (la esposa del anterior con quien ha compartido múltiples aventuras) y Felipe II (monarca español quien vivió el inicio de la Guerra de los Ochenta Años, la cual concluyó con el reconocimiento de la independencia de la región).
Una alargada mesa en el escenario espera a los actores, ellos llegan, se sientan, abren sus libretos, siguen el avance de la lectura y cuando es su turno toman la palabra para seducir con sus voces, gestos y movimientos de manos al público, que imagina, construye y se transporta a los espacios sugeridos.
Una tarde, dos ancianos están en su casa. Nele recuerda los tiempos pasados, los momentos de amor con Ulenspiegel, los cuales la inquietaban en la madrugada. “Despertar a mitad de la noche por echarnos de menos. Y eso que uno está aquí y el otro aquí.”
Ante el aparente desgano de su pareja, aparece un viejo rival, que mueve la monotonía, que los obliga a reactivar una parte adormecida, los lleva a recordar las cosas importantes que forman la vida como lo es la compañía de un ser amado y luchar por estar a su lado. Tres personas se internan en una batalla por descubrir, a través de las demostraciones de afecto o la confrontación física, que están vivos, que los años han pasado pero el corazón late al ritmo de sus deseos.
Ulenspiegel carga en su pecho con un medallón con cenizas de su padre (muerto en la hoguera por la Inquisición), el cual le da fuerza para un último combate, para hacerse inmortal por el genuino interés de recuperar lo perdido, por recordar el sentimiento amoroso y la pasión de batirse por lo que cree.
La CNT presenta un texto sarcástico, reflexivo y filosófico, que es la base por la cual transitan los cuatro actores, quienes recorren las diversas sutilezas de la obra. Un apetito por luchar, la sed de venganza, la mirada melancólica, el canto reconfortador, el tacto firme y un indescriptible deseo por vivir, son algunas de las sensaciones que se exploran y lo dominan con maestría.
