![]() |
|

Antes de junio la Biblioteca Vasconcelos y la Biblioteca de México tendrán directores, señaló Marx Arriaga, responsable de la Dirección General de Bibliotecas, ayer durante el Congreso de Retórica Aplicada a la Literatura.
“Está en proceso un diagnóstico. En la Vasconcelos no hay un director en este momento, sólo gente de enlace, mandos medios, una subdirectora y hay una jefatura. Son puestos de confianza y hay un par de jefaturas. No hay en este momento una cabeza, estamos en el proceso de diagnóstico y habrá un director allá (Biblioteca Vasconcelos) y acá (Biblioteca de México)”, comentó.
Ambas bibliotecas públicas ubicadas en la Ciudad de México y que dependen de la Secretaría de Cultura federal se mantienen desde enero sin directores. El poeta Eduardo Lizalde dirigió 12 años la Biblioteca de México (ubicada en La Ciudadela), cargo que dejó en diciembre del año pasado; y el bibliotecario Daniel Goldin entregó su renuncia a la dirección de la Biblioteca Vasconcelos (ubicada en Buenavista) el pasado 21 de enero entre polémicas.
A la pregunta de cuáles son los plazos que tienen para nombrar a los directores, Marx Arriaga dijo no hay uno, “que será en breve” porque está por terminarse un diagnóstico.
“Antes de junio. Esto tendrá que resolverse en breve porque necesitamos lograr que funcionen (ambas bibliotecas) como el cerebro de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas”, señaló.
Sobre el perfil que la Secretaría de Cultura busca para los nuevos directores, comentó que no hay uno definido, ya que esperarán a terminar el diagnóstico de ambos recintos.
En el caso específico del perfil del futuro director de la Biblioteca de México reiteró que no está determinado aún.
“No (hay un perfil) en este momento. Primero se está haciendo la valoración de todos los elementos. La gran ventaja es que hay una infraestructura y hay un gran trabajo de los operativos, las personas sindicalizadas y los eventuales que están ahí y que son la base que sostiene a ambas bibliotecas, es lo que hace que estén funcionando las Vasconcelos y la México el 100 por ciento”.
Marx Arriaga insistió en que primero se deben tener las valoraciones para después “ver el programa de trabajo y el sujeto adecuado”.
El funcionario también señaló que los trabajadores de ambas bibliotecas están contentos con “los cambios que están realizando”.
Respecto a los problemas de goteras y entrada de indigentes a la Biblioteca Vasconcelos, Arriaga señaló que son temas que se están tratando en el diagnóstico.
“Sin duda son parte del diagnóstico. Hay cosas a favor y en contra y cómo el público, los que asisten a la Vasconcelos, la han hecho suya. Hay muchos elementos que pueden rescatarse del modelo anterior de diseño de la Vasconcelos, como todo proyecto puede ser mejorado y vale la pena atender esos pequeños detalles que pueden hacer que la biblioteca dé un mejor servicio. Estamos en ese proceso, estamos evaluándolo”, indicó.
La primera meta, agregó, fue tener a la Vasconcelos trabajando al 100 por ciento y “hoy está funcionando al 100, los usuarios pueden utilizar todos los servicios”.
Respecto a la Biblioteca de México el diagnóstico está más avanzado porque llevan dos meses y medio trabajando en ello, dijo.
“El avance es mayor. Son otras dinámicas, no hay acervo antiguo allá (en la Vasconcelos), allá hay salas y eventos culturales y aquí (en la Biblioteca de México) son otro tipo de eventos culturales; allá hay préstamos y aquí estamos evaluando, son otros de los temas de evaluación. Son dinámicas diferentes que forman parte de la valoración”, detalló.
En la biblioteca de La Ciudadela, dijo, hay zonas de reparación. “Esta infraestructura quedó a caballo en algunos puntos; estamos tratando algunas crujías que hay que hacerles remodelaciones y acondicionarlas para que se dé el servicio (completo). Aquí hay otros tópicos que deben desarrollarse”, comentó.
