
El líder norcoreano, Kim Jong-un, tal vez exageró sus expectativas sobre lograr que EU le redujera las sanciones; sin embargo, demostró que sabe ser un negociador duro, algo que Trump difícilmente olvidará, analizó ayer la agencia AP.
“Su legitimidad ha crecido, ya que ha convencido al hombre más poderoso del mundo que viaje a Asia dos veces en menos de nueve meses. Adicionalmente, al anunciar el fracaso de las conversaciones, Trump siguió elogiando a Kim y destacando que la cumbre había sido amistosa y constructiva”, destacó la Prensa Asociada tras el fin abrupto de la cumbre.
“Más importante aún, dejó la puerta abierta para continuar las negociaciones. Kim sabrá aprovecharlo”, agregó.
AP consideró que el norcoreano ha dado grandes pasos para socavar el apoyo a las sanciones por parte de China y Corea del Sur, y se puede prever que seguirá presionando para alejarlos de la política de máxima presión de Washington, la que luce cada vez más frágil.
Trump dijo que Kim prometió mantener su moratoria sobre los ensayos misilísticos y nucleares, de manera que la falta de acuerdo en Vietnam no significa que las partes regresarán a la crisis.
A lo largo del proceso de negociación, la prensa estatal norcoreana se cuidó de criticar directamente a Trump, en cambio enfiló sus cañones hacia funcionarios subalternos, como el secretario de Estado, Mike Pompeo, o el asesor de SeguridadNacional, John Bolton.
Lo quiera o no, Trump ha ayudado reiteradamente a Kim a consolidarse como un líder en el escenario mundial.
En su conferencia de prensa, Trump casi parecía apoyar uno de los argumentos de Kim, al insinuar que las maniobras militares son costosas y no del todo necesarias. Estados Unidos mantiene 30 mil efectivos militares en Corea del Sur y los ejercicios conjuntos con ese país son para Pionyang sólo un ensayo general para la guerra.
Aunque sus conversaciones con Washington se han empantanado, Kim ha borrado en gran medida la imagen unidimensional de los líderes norcoreanos desde que irrumpió en la escena mundial el año pasado para protagonizar una serie de cumbres sorprendentemente efectivas con China, Corea del Sur y Trump.
