
Una hibridación de las tradiciones ancestrales como el Budismo Zen, la mitología prehispánica, así como reflexiones sobre la representación de la historia del arte, integran la exposición Todo lo otro que se exhibe en el Museo Tamayo. Es una retrospectiva de la obra Germán Venegas, quien vuelve a exponer después de 20 años.
“Las obras que conforman la exposición han estado embodegadas una temporada y ahora salen a la luz. Para mí es volver a ser parte de la comunidad cultural, del gremio de los artistas plásticos, porque había estado un tanto aislado”, reconoció el escultor.
La muestra, bajo la curaduría de Juan Gaytán, se compone de alrededor de 350 piezas, entre dibujos con tinta, talla en madera estucada, esculturas, temples y óleos. Está dividida en 15 series que abarca la práctica artística de Venegas desde 1995 hasta la actualidad y ocupa 1,220 m2 del recinto (sala 6, parte alta, y salas 3 y 4, parte baja).
Una escultura de Buda de 5 metros tallada en madera pretende ser el eje central de la exposición al hacer una división vertical del espacio. En la parte alta, en la sala 6, se concentran las series relacionadas con las deidades, lo mitológico y lo espiritual: el paraíso de Tlalocan y la deidad Ehécatl, elementos de la cultura mexica representados en tinta sobre papel, conviven en el espacio con dípticos y polípticos, como “Encuentro en el bosque” (1996) y “Dogmáticos” (1996) que representan escenas sobre meditación y ascetismo, más cercanos a la tradición zen, una práctica importante en la vida del artista que habría de cambiar su carrera.
En la parte baja del museo se encuentran los pies de la escultura del Buda y ahí se hallan las series relacionadas con lo terrenal. Está, por ejemplo, la serie El violín y la flauta (2004-2008), una serie de 54 pinturas que repiten distorsionadamente El desollamiento de Marsias (1570-1576), de Tiziano. Una misma referencia al barroco Velázquez se halla en la serie Desnudos eróticos(2005). También están la serie Autorretratos (2006), en la que Venegas se representa a sí mismo pintando, y Tlatoanis (2018), en la que el artista explora los estados de conciencia de los emperadores mexicas.
Todo lo otro se estructura a partir de una serie de cualidades como lo terrenal y lo religioso, lo humano, la deidad, los pies de Buda y su mente, divisiones que han conformado la cosmovisión del artista a lo largo de los años. Fue en la filosofía budista donde Venegas encontró un vínculo entre su existencia y el arte.
Germán Venegas estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, del INBA. También tiene preparación como artersano tallador. Su obra se ha presentado en museos de Alemania, Cuba. Brasil, España, Estados Unidos, Guatemala, Francia, Italia y Japón. Su obra forma parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Met Museum de Nueva York y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de España.
