
El director de orquesta Enrique Arturo Diemecke fue premiado ayer como Mexicano distinguido por su impecable y destacada carrera profesional en el ámbito de la música en una ceremonia realizada en el Teatro Colón, una de las salas líricas más importantes del mundo.
La embajadora de México en Argentina, Mabel Gómez Oliver, entregó el reconocimiento a Diemecke en el Salón Dorado del Teatro Colón, en donde el maestro es director de Programación y Producción Artística, y desde hace 12 años dirige a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
“Me emociona mucho este reconocimiento que a través de tus manos llega desde México, lo recibo con mucho cariño porque mexicano soy”, enfatizó Diemecke en un discurso que tuvo que interrumpir en varias ocasiones porque se le hacía un nudo en la garganta.
El maestro reiteró en varias ocasiones su inmenso amor a la música, ya que “es lo que me da fuerza para poder estar en los escenarios, para comunicar, poder dar al público algo especial”.
Con el Salón Dorado del Teatro Colón colmado de amigos y admiradores que fueron a acompañarlo, Diemecke recordó su nacimiento e infancia en Guanajuato, en el centro de México, y los inicios de su formación musical junto con su hermano Pablo.
Luego detalló su primer viaje a Buenos Aires, cuando ambos vinieron como parte de una orquesta y tocaron en el Teatro Colón, el mítico escenario que todos los argentinos presumían como el más bello del mundo.
“En el momento en que toqué el violín, entendí: era otra cosa, una magia de sonido. Empecé a llorar, estábamos tocando a Mahler, y yo lloraba y lloraba, las lágrimas se me atravesaban. Cuando salimos del teatro, levitábamos”, contó.
