![]() |
|

“Nosotros somos una empresa beneficiada por el Inadem. La gente que no conocía de cerca el Instituto diría que no funcionaba. Sin embargo, soy la prueba fehaciente, metí mi solicitud directamente, sin intermediarios, y salí beneficiado. También, hubo otras ocasiones en que apliqué y no fui elegido”, dijo Gerardo Obregón, fundador y director general de Prestadero.
Con la desaparición del Instituto Nacional del Emprendedor, Obregón destaca que la labor del instituto era buena y que tenía áreas de oportunidad para mejorar. Además, una del apoyo no iba directo a emprendedores, es decir, no era algo visible, sino que estaba enfocado al ecosistema.
Otro punto a favor, era que muchos fondos de inversión nacieron y crecieron a raíz del Inadem. Esto se tradujo en una explosión de más apoyos a emprendedores.
“Cuando yo iniciaba Prestadero en el 2011, no había ningún fondo de inversión a ese nivel de riesgo, de Venture Capital. Lo único que existía era el clásico ‘Friends and family’ que compraban el 90% de tu empresa.”
“La inyección de dinero que nos dieron para que pudiéramos crecer, fue oportuna, porque era una etapa en la que necesitábamos capital y había pocos fondos. Para nosotros eso nos ayudó muchísimo a desarrollar el proyecto.”
Lo que aportaba el Inadem
Gerardo Obregón señala que esta política pública debería tener continuidad, porque es una inversión a mediano y largo plazo, similar a la educación, o en este caso, en emprendimiento.
“A diferencia de las ayudas o subsidios, las empresas en las que invertía el Inadem iban a dar frutos. Cuando se establecieran, iban a retornar esa inversión al gobierno a través del pago de impuestos y al generar empleos.”
De acuerdo con el emprendedor, en un país como México era importante que estos apoyos se dieran, porque el apetito al riesgo que era muy alto en este tipo de empresas y que la industria privada podría apostar por ello. En ese punto, no había muchos fondos de inversión y el Inadem los generó e hizo que crecieran.
