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La búsqueda en Francia de Chérif Chekatt, de 29 años, que este martes mató a dos personas en Estrasburgo y dejó a otra en muerte cerebral en un atentado terrorista, movilizó a más de dos mil agentes, con un control reforzado en esa ciudad limítrofe con Alemania y vigilancia antiterrorista redoblada en la frontera, aunque se teme que haya logrado salir de Francia.
El fugitivo sembró el terror en uno de los mercados navideños más famosos y concurridos de Francia, abriendo fuego y acuchillando a los viandantes al grito de Allahu Akbar (Alá es grande, en árabe).
El joven musulmán, nacido en Francia y criado en la ciudad donde cometió el crimen, ya era considerado por la policía una “amenaza a la seguridad”, luego de su paso por varias cárceles en ese país, en la vecina Alemania y en Suiza.
Chekatt, con 27 condenas por robo y violencia, era visto por sus vecinos del modesto barrio donde vivía como un joven normal “de los que van en pants y tenis”, a diferencia de su hermano, al que creían radicalizado porque vestía la túnica tradicional musulmana.
Fue en la cárcel donde se radicalizó y fue incluido en un fichero policial antiterrorista donde figuran unos 12 mil sospechosos o potenciales yihadistas, como reconoció el “número dos” del Ministerio del Interior, Laurent Nuñez, lo que de nuevo ha levantado polémica sobre la eficacia de un fichero que no ha servido para evitar ni el atentado del martes ni anteriores cometidos por “lobos solitarios” del yihadismo.
