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En la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, el sector energético presenta enormes retos por la declinación de los mejores yacimientos petroleros que tuvo nuestro país, como el de Cantarell, explica el experto David Shields, quien añade que los actuales “son muy chiquititos” y además dan un tipo de crudo muy pesado; hay muy pocos yacimientos de dónde extraer petróleo ligero.
Ante esa realidad y el hecho de que los recursos del presupuesto son escasos, el analista estima que el próximo año dejaremos de ver a un Presidente beligerante en el tema de la energía, amenazando con frenar contratos, para ver una postura menos crítica y dispuesta a flexibilizarse para canalizar a un sector que ha decidido dirigir y tomar las decisiones personalmente.
En ese sentido, el proyecto para rehabilitar las refinerías que tiene el país enfrentará el problema del crudo con el que se cuenta, que es prácticamente “un tipo de chapopote muy pesado”, no apto para estas refinerías.
En entrevista con Crónica, Shields, analista desde hace años del sector energético, advierte además que, en materia de generación de energía eléctrica, tratar de echar a andar nuevamente plantas de generación, viejas y obsoletas, resultaría más caro y “no sé en materia ambiental si pudieran resultar también más contaminantes, pero hay que tomar en cuenta que si las dejaron de usar, pues fue por algo”.
En un análisis de las perspectivas en materia energética para el próximo año, el consultor resalta que el presidente López Obrador ha demostrado mucho interés en el sector “a grado tal que podemos decir que él dirige la política energética, si bien es cierto que tiene a la secretaria Rocío Nahle; en la CFE, a Manuel Bartlett ; al frente de Pemex, a Octavio Romero; ellos le responden a él directamente y el Presidente es quien lleva la voz cantante”.
Señala que la política energética tiene muchas aristas pero, claramente, los temas prioritarios para el Jefe del Ejecutivo son: 1. producir más petróleo; 2. refinar más petróleo para tener gasolinas; 3. fortalecer a Pemex y a la CFE; y 4. el precio de los energéticos.
RETOS POR DELANTE. El primer aspecto a tomar en cuenta, sostiene Shields, es que la plataforma de producción de crudo de nuestro país ha ido a la baja y en la actualidad es un poco superior al millón 700 mil barriles diarios, en tanto que la plataforma de crudo de exportación está por encima del millón de barriles diarios y la mezcla de exportación anda en un promedio de 53 dólares por barril en el mercado internacional, lo que deja en claro que las finanzas del país están muy lejos de estar petrolizadas como en el pasado. En la actualidad, la plataforma de producción de crudo es la mitad de lo que en el pasado, y ahora la industria petrolera representa alrededor del 17 por ciento de los ingresos federales, en comparación con el 30 o 40 por ciento que representó alguna vez.
“Por donde se quiera ver, no la tiene fácil el presidente López Obrador, pero lo cierto es que por algo se votó por él. Porque la gente entendió que el país estaba mal prácticamente en todos los temas y se necesita mejorar”.
David Shields subraya que si bien es cierto que la reforma energética abrió nuevos cauces para la inversión privada, aún existen “muchos nudos gordianos con plantas obsoletas; la situación de las refinerías que enfrentan muchas problemáticas; eso es lo que se quiere corregir”.
INVERSIONES DE MILES DE MILLONES DE DÓLARES. En cuanto a la capacidad para volver a alcanzar una plataforma de producción de 2.4 millones de barriles diarios, al menos hacia finales de la actual administración, señala: “Yo he escuchado que varios analistas dicen que para eso Pemex necesitaría en Exploración y Producción cerca de 30 mil millones de dólares al año, porque ya no es tan barato producir petróleo como antes, y es que los campos ya no son tan prolíficos y ni remotamente tendrán esos recursos. No sé cuánto se le va a destinar, pero va a ser menos de la mitad de esa suma”.
David Shields estima que a partir del próximo año dejaremos de ver a un Jefe del Ejecutivo como en los días recientes: antagónico, beligerante en el tema de la energía, amenazante con frenar contratos y la reforma energética, para ver una postura menos crítica y más acomodaticia.
“Él va a tener que entender que con el dinero que tiene del Presupuesto y aunque le agregue más, no va a alcanzar para aumentar la producción de petróleo ni va a alcanzar para que las refinerías tengan condiciones óptimas, porque todo lo que tiene que ver con Pemex y la CFE y lo que se tiene que hacer para mejorar la situación de estas dos paraestatales, son acciones muy caras, significan muchísimo dinero y el presupuesto jamás va a alcanzar para refinerías, hidroeléctricas, plantas térmicas de la CFE”.
Más temprano que tarde, sostiene, el Presidente tendrá que aceptar la inversión privada “y creo que tal vez estamos viendo las primeras señales de que esto va a suceder, porque él sigue amenazando que van a cancelar contratos, pero aclara que sólo los que no producen”.
