
Manuel Iris nació en Campeche en 1983. Ha ganado los premios de Poesía Mérida (2009), y el premio Estatal de Poesía Rodulfo Figueroa (2014). A Cincinnati llegó porque estudió ahí el doctorado en lenguas romances, lugar en que radica desde hace una década y que este año lo nombró su “poeta laureado”. Recientemente vino a la Ciudad de México para presentar su más reciente poemario, Cincinnati. Historia personal (Cuadrivio), y a propósito de este libro charlamos con él.
— Creciste en la Península de Yucatán, ¿cómo viviste el centralismo en la literatura que aún persiste en México?
— Yo siempre he estado acostumbrado a la periferia. Crecí en Yucatán y después me fui a vivir a Cincinnati, en los Estados Unidos, que también es periferia, porque Cincinnati no es Nueva York, de modo que me fui de una periferia a otra. Pero a mí me gusta ese tipo de vida, a mí me gustan esas grandes ciudades para visitarlas, pero me gusta estar en otros lugares que me pertenecen más. Mérida es mía, Cincinnati es mío, pero nadie puede decir que la Ciudad de México es suya.
— ¿Esto cómo lo manifiestas en la poesía?
— En éste, mi más reciente libro es una serie de poemas en los que hablo de Cincinnatti, que es una ciudad a la que llegué hace 10 años, y llegué como extranjero, y hoy es una ciudad que ya siento parte de mí, ya menciono calles y lugares particulares que son míos. Este libro tiene una dedicatoria: “para todas las personas habitadas por ciudades”. Las ciudades nos habitan, terminan siendo parte tuya.
— Hay un tono intimista en tu poemario, hay una soledad que recorre el libro, ¿cierto?
— El libro tiene una reflexión acerca de lo que se ve. Los poemas por ello son melancólicos, y el poema es el sitio en que se ve y se entiende lo que se vive, y me refiero que esto no sólo es la soledad del extranjero, la soledad del que vive en otro idioma, sino que también está la soledad buscada que uno quiere para poder reflexionar y ser íntimamente libre. En mi caso la soledad es necesaria para escribir.
— También hay una presencia a lo largo del libro, es una presencia que en realidad es ausencia, ese algo que no esté pero que lo piensas, ¿qué es?
— Es ese que se busca, la ausencia de sentido, los poemas expresan lo que se ve, pero mis poemas no buscan explicar la realidad. Y estos vacíos, estas ausencias son quizá la ausencia de la explicación. En los poemas te digo que en Cincinnati cae la nieve, pero no me pongo a decir que yo soy de la costa y que extraño el calor, sólo expreso la sorpresa y la digo ahí. Yo creo que hay ausencias muy presentes, ausencia que son cuerpos que están y que son el resultado de mi extranjería.
