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"El actor siempre está a expensas de que alguien le llame para trabajar”, señala el histrión José Carlos Ruiz (Zacatecas, 1936), quien usó esa premisa para crear el cuento “Homenaje a Graham Bell”, en donde narra la obsesión de un hombre a las preguntas ¿por qué nadie me llama?, ¿he instalado mal el teléfono?, ¿es un aparato muy viejo?, historia que junto con 57 narraciones y versos dan vida al libro Correas del mismo cuero.
La publicación, que es una coedición de la Secretaría de Cultura, el gobierno de Zacatecas y la Fonoteca Nacional y que fue presentada el jueves por la noche en la Fonoteca Nacional, contiene un prólogo de Juan Villoro y un disco compacto que funciona como audiolibro.
“El libro reúne escritos hechos durante más de 50 años. Esta profesión de actor te da de pronto espacios muy grandes de inactividad en donde no sabes qué hacer, no tienes trabajo, escuchas música, vas y vienes, pero hay un momento en que te empieza a ganar la inactividad. Entonces, un día descubrí una idea que me salió, que me dio comezón en los dedos: escribir”, narra Ruiz.
El actor mexicano y egresado del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) comenta que poco a poco la escritura de poesía y cuentos breves llegó de manera más constante. “Se fue dando incluso en las horas de trabajo, de pronto reuní un material de 50 años y así salió Correas del mismo cuero”.
El libro, añade, no es biográfico pero sí nace de encuentros con su niñez y de momentos de soledad, tristeza, alegría, amistad y fracasos.
Sobre las palabras de Juan Villoro que aparecen en el prólogo, José Carlos Ruiz cuenta que él se las pidió ex profeso al autor de Arrecife.
“Villoro es uno de los intelectuales más grandes de México, le pedí me hiciera el favor de decir unas palabras, él me dijo que me conocía desde la película Viento negro, que me ha seguido a lo largo de mi carrera. En el momento no me dijo ni sí ni no, sólo me pidió mostrarle lo que había escrito”.
Después de una semana, el Premio Crónica 2015, le respondió al histrión: “ya está el escrito. Eso me dio un enorme gusto y le da un gran valor al libro al ser apadrinado con una persona tan importante”.
Sobre la inspiración de los cuentos, el autor indica que aunque son ficción, muchas veces retoman experiencias reales, es el caso del cuento “Homenaje a Graham Bell”, en donde un hombre espera ansiosamente una llamada telefónica.
“El actor siempre está a expensas de que alguien le llame para trabajar, no he llegado a la desesperación del personaje de mi cuento, pero algunas veces pasan dos, tres meses que nadie te habla, no le importas a nadie, estás en el tiempo inútil y te desesperas, quieres llorar o gritar. Tiene un poco esa emoción llevada al extremo”, detalla.
¿Aún hay material de su autoría que quisiera publicar?, se le pregunta. “Tengo tres o cuatro obras de teatro breves, de 10 y 15 minutos; tengo más poemas y cosas muy viejas, una vez me puse a exhumar cajas y papales de 1955 y tengo atorados cuatro cuentos”, responde.
