
Pepe Aguilar y sus hijos, Ángela y Leonardo Aguilar, harán un repaso por su trayectoria y pasión por la música mexicana, un concierto en el que estarán acompañados por la Orquesta Sinfónica de Minería, el próximo 16 de enero en el Auditorio Nacional.
Para México “es un espectáculo que no se ha hecho en México por parte de mi papá, él siempre hace cosas nuevas y por supuesto que su pasión es cantarle a México, pero en esta ocasión lo van a ver como nunca antes. El cantar con una sinfónica es todo un reto, hay que acoplar los temas, llegar a distintos tonos y todo con la finalidad de generar buenos arreglos, así que los nervios pues van a estar presentes, porque cantar enfrente de mi padre, es todo un privilegio”, expresó en conferencia Leonardo.
Tanto Pepe como sus hijos han llevado el legado de don Antonio Aguilar, el cual mantuvo por más de tres de décadas de trayectoria, y que ahora los integrantes menores de esta familia dicen continuar y llevar a recorrer su música por el mundo. Dicen que se han preparado para seguir los pasos de su abuelo y su padre.
“La música la traemos en las venas y admiramos mucho a personas como Lola Beltrán, Rocío Durcal, Rosita Quintana y muchos más. Tengo una voz privilegiada que me ha permitido estar nominada en los Grammy y, además, cantar en esa entrega de premios tan importantes, por lo que compartir escenario con mi papá y hermano, es aún más maravilloso y la Sinfónica le dará un toque muy especial a los temas”, mencionó Ángela, de tan sólo 15 años de edad.
Ángela, quien en la pasada edición del Grammy Latino deleitó con su interpretación de “La llorona”, y quien actualmente goza de una popularidad creciente gracias a su voz que ha sido aplaudida por Miguel Bosé o Vicente Fernández, expresó su felicidad por pisar el escenario del Auditorio Nacional tan joven:
“No había nacido cuando mi papá hizo su primer concierto en este lugar, ahora tengo una especial emoción porque vamos a empezar el año súper bien, creo que va a ser uno de los mejores eventos del Auditorio Nacional”, dijo.
