![]() |
|

"En este gremio de la cinematografía mundial, no todos son unos cerdos", levanta la voz la actriz española Victoria Abril, a propósito de su opinión respecto a la oleada de denuncias de acoso sexual en el mundo del entretenimiento, a partir del escándalo de Harvey Weinstein, por el cual surgió el movimiento #MeToo.
“Jamás he sufrido acoso sexual. Cuando vi todo esto que pasaba en #MeToo me llegué a preguntar cómo es posible que a mí nunca me hayan faltado al respeto. Nunca he tenido que acostarme con nadie para hacer una película, nunca he tenido que pararles los pies a los productores o directores”, expresó la actriz en conferencia prensa realizada en la Ciudad de México.
La española, junto con el mexicano Fernando Luján, fue distinguida con el Premio Luis Buñuel, por su aportación a la industria fílmica de Iberoamérica. La entrega del galardón fue realizada en la Embajada de España en México previo al inicio de actividades de la sexta Muestra de Cine Español e Iberoamericano, que es la plataforma que impulsó este reconocimiento, que también se ha otorgado a personalidades como Silvia Pinal.
En la charla compartió que ella ha luchado por los derechos de las mujeres en diferentes momentos, pero en el caso de la lucha de #MeToo no la involucra directamente. “Nací en un estado de dictadura. He tenido que luchar por mis derechos como mujer, desde tener que casarme para poder irme de casa, o tener que pedirle a mi marido la firma para poder tomar el avión e irme a trabajar a Venezuela a hacer una película. Luché por muchos derechos”, dijo.
“Yo quisiera romper una lanza por todos esos caballeros que me han dado trabajo y me han enseñado del mundo cinematográfico estos 40 años”, enfatizó y aclaro que lo hace desde un punto de vista femenino por lo que le ha tocado vivir: “Yo no soy quién para juzgar a la mujer sino que estoy para entenderla. Mi trabajo de actriz se ha convertido en abogado de mujeres”.
Echando la vista atrás, Abril recordó que no estudió para ser actriz, sino que se ha ido formando desde su primera película, Cambio de sexo (1997) con Vicente Aranda, al que considera su maestro: “Yo quería ser bailarina clásica y terminé siendo actriz por no ser secretaria. Me he pasado años con el síndrome del impostor, pero todos tenemos derecho a llegar a nuestra vocación por distintas vías”, dijo para justificar que ella no quiere dar consejos a nadie.
“No tienes que tener claro desde pequeña que quieres ser actriz o celebrity, la vida te va llevando y yo lo que hecho es aprovechar los vientos a favor (…) El cine y el arte en general son como un gran océano en el que todas las embarcaciones chiquitas y grandes flotan. A cada uno le toca dirigir su rumbo a donde se pueda. Mi línea directa es ir a la deriva y aprovechar siempre los vientos de fortuna”, añadió.
Próximamente veremos a la madrileña en las pantallas en dos miniseries sobre las que no pudo dar más información y en una comedia road movie del director Álvaro Díaz Yanes, grabada entre el sur de España y Marruecos.
Además de que en su aventura musical, que inició con su disco Putcheros do Brasil (2005), buscará llevar a la cartelera teatral de París la obra Le bel indifférent, un monólogo que Jean Cocteau escribió para Edith Piaf: “Yo quisiera hacer esa obra, que es la historia de una cantante de boleros, porque yo cantaré boleros, no me pienso comparar con Edith Piaf”, concluyó.
