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Doce águilas reales, siete lobos, siete pumas y un jaguar son parte de los 27 animales que los mexicas enterraron con ornamentos como cascabeles de oro, orejeras y collares de piedra verde, y que los investigadores del Proyecto Templo Mayor, dirigido por el arqueólogo Leonardo López Luján, han hallado a lo largo de 40 años de trabajo.
La intención de los mexicas al vestir a los animales, explicó el también investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue construir cosmogramas, o bien, modelos en miniatura para recrear las ideas imperantes sobre la estructura y funcionamiento del Universo.
Ese corpus de animales se reduce a: 12 águilas reales, siete lobos, siete pumas y un jaguar, los cuales fueron sepultados en 18 de las 201 ofrendas excavadas.
“Dichas ofrendas se encontraron en contextos temporales que abarcan un periodo de 80 años, comprendido entre 1440 a 1520 d.C. De ésas, 14 se hallaron en el Templo Mayor y en la plaza ubicada al pie de la pirámide, en tanto que las restantes se distribuían en los edificios (aledaños)”, comentó López Luján.
Los ornamentos como ajorcas, sartales pectorales, collares, narigueras y orejeras fueron hechos de oro, cobre, piedras metamórficas verdes, turquesa, pedernal, caracol, concha y madera.
López Luján detalló que los cascabeles eran de uso exclusivo de los gobernantes mexicas y militares de alto rango ya que se apreciaba la musicalidad que emitían por simular el sonido del trueno, la lluvia y el crótalo de ofidios.
El otro accesorio que portaron estos animales ataviados fueron los sartales hechos con caracoles y que cumplían la función de pendientes, mismos que hallaron en la cintura de cinco lobos, tres pumas y un jaguar.
Además, el arqueólogo destacó los artefactos hallados en el hocico de grandes mamíferos.
Los cuchillos de sacrificio y la gran cuenta, comentó López Luján, aluden a la guerra y sacrificio humano.
Sobre la piedra verde, dijo, en varios contextos simboliza el corazón humano, “nos hace recordar una lámina del Códice Vaticano A, en donde se dibujó a una fiera comiendo un corazón y que corresponde al penúltimo piso del inframundo”.
