
El Real Madrid mantuvo este viernes su condición de invicto y sumó su decimotercer triunfo del curso, en una nueva exhibición de carácter de Gustavo Ayón y de un Rudy Fernández letal desde el triple, quienes permitieron a su equipo reponerse del mal partido frente al Zalgiris (79-90).
Con sus trece puntos, diez rebotes, cuatro asistencias y 30 de valoración, el pívot mexicano lideró en el último cuarto la reacción blanca.
De inicio, el Real Madrid se vio arrollado por un rival que le superó en todas las facetas del juego. La defensa blanca se hizo agua por todos lados. En ataque tampoco funcionaban los jugadores de Pablo Laso, que tardaron tres minutos en anotar su primera canasta y sufrían cada vez que se aproximaban al aro lituano. Para colmo, Walter Tavares -su mejor hombre en el inicio- se tuvo que ir al banquillo con dos faltas a los siete minutos de juego.
A pesar de sus dos tiempos muertos, el entrenador madridista no lograba organizar a un equipo irreconocible que era incapaz de frenar a los locales desde todas las posiciones, lo que se reflejó en el marcador de un primer cuarto para los de casa (32-18).
Hubo cambio en la reanudación. Bien dirigidos por el argentino Facundo Campazzo, los blancos recortaron diferencias y enlazaron un parcial favorable de 12-2 que les acercó a su objetivo.
Un tiempo muerto de Sarunas Jasikevicius pareció secar la reacción visitante. No fue así, y un nuevo estirón del vigente campeón del torneo, comandado por Anthony Randolph ajustó el choque al máximo al descanso (44-43, al minuto 20).
Un triple del propio Randolph en el primer ataque de la segunda parte puso por primera vez por delante a los madridistas. Respondieron Wolters y Jankunas, que hacía mucho daño bajo aro y, sin un dominador claro, las alternativas en el marcador se sucedieron durante algunos minutos.
Hasta que un nuevo arranque lituano y una desconexión madridista en ataque, devolvió la decena de puntos de ventaja a los anfitriones a tres minutos y medio del final del tercer cuarto. (64-54).
Campazzo regresó a la pista para poner algo de orden, aunque el Zalgiris no cedía y se fue seis arriba a los diez minutos decisivos (68-62, al 30’).
Apareció entonces Gustavo Ayón. El de Nayarit fue un titán y sus puntos, rebotes y asistencias mantuvieron al Real Madrid al acecho y le hicieron creer en una nueva victoria. El mexicano volvió a empatar muchos minutos después (71-71, al minuto 34) y la faena la remató su compañero Rudy Fernández, cuyo acierto exterior obligó a Jasikevicius a pedir un tiempo muerto tras un 5-13 de parcial en contra de su equipo.
Los aros se cerraron en unos minutos finales en los que los puntos llegaban con cuentagotas, por lo que dos triples consecutivos de Randolph y Rudydecantaron definitivamente un choque que se le puso muy cuesta arriba a un Real Madrid que acabó once arriba un partido en el que llegó a perder por catorce puntos y que le permite seguir como líder invicto en Euroliga.
