
El cineasta estadunidense Spike Lee regresa a la gran pantalla con Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman), la historia de Ron Stallworth, el primer oficial de policía negro de Colorado Springs que, en plena ola de fanatismo supremacista a finales de los 70, se infiltró en el Ku Klux Klan para desmontarlo desde dentro. En encargado de darle vida es John David Washington, hijo del mítico Denzel Washington, que asegura que rodar a las órdenes de Lee es un "sueño hecho realidad".
"Es único, no hay otro como él", sentenció.
El director entiende que este proyecto podría servir como "lección de historia" en el futuro, a la vez que lamenta el mínimo avance que se ha experimentado en los últimos 40 años con respecto a la injusticia racial. Pero Lee sabe a quién achacar buena parte de culpa.
"El presidente de Estados Unidos hizo que el Klan estuviese bien visto. Unos nazis... los hizo un grupo legítimo porque no los condenó", denunció el cineasta en Londres al respecto de la nula oposición mostrada por Donald Trump antes y después de los disturbios de Charlottesville del 12 agosto de 2017, cuando un neonazi llamado James Alex Fields atropelló a la activista Heather Heyer acabando con su vida en medio de una jornada llena de violencia. Trump se limitó a calificarlo como una "escandalosa demostración de odio procedente de muchos sitios".
Spike Lee rinde homenaje con esta película a Heyer y su madre, Susan Bro, aunque reconoció que "cambiaría el final de la película sin pensármelo un segundo porque Heather siguiese hoy con vida".
