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La situación hoy en día es que ya ningún ideal político es capaz de ponernos a soñar, muchos jóvenes dicen que ningún partido representa sus ideas porque el acto de votar no cambiará su vida” y los males de esa desconfianza “no es una derrota del capitalismo, es de la política”. Esas fueron ideas que expresó el filósofo francés Gilles Lipovetsky (París, 1944) durante la conferencia Ciudadanía política: pluralismo y democracia en la era de la Hipermodernidad, en el marco de la 38 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).
En su ponencia, el también académico y sociólogo explicó que vivimos en una época en que las personas quieren valorizarse a sí mismas, a lo que él llama Hiperindividualismo, es decir, cuando la individualidad autónoma vale más que lo colectivo.
“Lo que cambió de manera más profunda desde hace medio siglo es que ya no tenemos grandes utopías colectivas que se encuentren en ruptura con el presente. Todo lo que marcó la colectividad en el siglo XVIII —el nacionalismo, la revolución, el comunismo, el socialismo, el fascismo—, son sistemas que fueron terribles y que ya no tienen credibilidad”, comentó.
En opinión del profesor de la Universidad de Grenoble, “la situación hoy en día es que ya ningún ideal político es capaz de ponernos a soñar, porque ningún sistema da la esperanza de un porvenir mejor, sobre todo, diferente de nuestro presente”.
Lo que provocó la caída de las creencias ideológicas, añadió Lipovetsky, fue la llegada de la sociedad del consumo en los años 50 y 60 del siglo pasado porque “el capitalismo del consumo es el sistema que dice: tienes que vivir bien ahora, en este momento; quieres ir a Cancún, ándale ve con un crédito, que luego lo pagas; necesitas una casa, ahí está”.
Esa inmediatez impactó en el ejercicio democrático, en donde un mayor número de jóvenes ya no votan durante las elecciones, dijo.
“Muchos jóvenes dicen que ningún partido representa sus ideas, dicen que ya no creen en lo político ni en la política porque su vida no va a cambiar con el voto, porque todos los políticos son farsantes”, destacó.
La pérdida de confianza hacia la vida política en general, señaló el filósofo francés, es un fenómeno nuevo. “Antes, en las sociedades modernas teníamos necesidades de conflicto, estábamos en guerra con partidos que no nos gustaban, existían visiones del mundo. Esa época ya no es la nuestra”.
