![]() |
|

Representantes de Zimbabue pusieron a bailar a las personas a través de la suma de percusiones, guitarra, bajo, teclados, batería y voz, que en conjunto crearon un ambiente festivo.
Los responsables de la fiesta en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas fueron los integrantes del grupo africano Mokoomba, quienes ofrecieron un concierto en el marco del Festival Internacional Cervantino.
Pese a que el espacio no reportó un lleno total, el “concierto afro-fusión” puso a cantar, pero principalmente a bailar, al público que olvidó sus edades y lugar de origen.
Al inicio, la gente estaba sentada; sin embargo, esa tranquilidad quedó atrás en cuanto se apagaron las luces generales, se iluminó el escenario y comenzaron los primeros compases que despertaron gritos eufóricos.
Los ritmos africanos hicieron que algunas personas se contonearan desde sus asientos, hasta que una mujer de la tercera edad se levantó de su asiento en la segunda fila para ponerse a bailar, contrario a lo que pudiera ocurrir en otros espectáculos, otras tres mujeres copiaron la acción.
Conforme avanzaban las canciones, las cuatro mujeres hicieron un grupo que llegó hasta la primera fila y no dejaban de bailar, algunas personas de atrás las señalaban sin que ellas lo notaran siquiera, tanto que los bailes y gritos fueron copiados por las personas en diferentes partes del recinto.
Sin embargo, hubo personas que decidieron abandonar la explanada de la Alhóndiga desde la tercera canción, no obstante, aquellos asientos vacíos eran ocupados por otras personas que decidieron quedarse hasta el final.
Previamente a la función, en la capital de Guanajuato se dejó caer una fuerte lluvia, las secuelas aún eran visibles en los asientos del espacio donde estuvo Mokoomba, aunque aquellos encharcamientos no fueron excusa.
