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Los viejos, los campesinos, los obreros, los indígenas, los pobres y, por supuesto, las mujeres de belleza mestiza representaban, para el pintor Saturnino Herrán (1887-1918), el “alma nacional”.
De gestualidad melancólica y ataviados con vestidos típicos, pero también mostrando sus cuerpos erotizados y semidesnudos, los personajes que plasmó el artista nacido en Aguascalientes fueron de los primeros en dar vida a la estética del “ser” mexicano, que luego retomarían creadores como Diego Rivera.
La singularidad de este dibujante, maestro en el manejo del lápiz y el carbón, queda de manifiesto en la exposición Saturnino Herrán y otros modernistas que, en el marco de las conmemoraciones por su centenario luctuoso, será inaugurada hoy en el Museo Nacional de Arte (Munal).
La muestra está conformada por 86 piezas, de las cuales 49 son de Herrán, entre pinturas, dibujos, fotografías e impresos provenientes de cuatro colecciones públicas y 12 privadas. Se exhiben además obras de sus contemporáneos Alberto Garduño, Alfredo Ramos Martínez, Ángel Zárraga, David Alfaro Siqueiros, Rivera, Francisco Goitia y Germán Gedovius.
Previo a un recorrido por la exposición, que ocupa cinco salas del primer piso del museo, la directora Sara Baz explicó que esta propuesta museográfica “permite recuperar un camino andado: no desde el lado de la biografía y la anécdota, sino haciendo un esfuerzo por contextualizar, a través de documentos, la producción del pintor, su aprendizaje y su legado al arte mexicano”.
La promotora cultural agregó que “ahora podemos reflexionar en torno a su búsqueda estética en un ambiente convulso, a su elección de temas y a su manera de estetizar la realidad local, al punto de convertir lo cotidiano en la irrupción de una experiencia identitaria”.
Rodríguez Rangel explicó que esta muestra examina la figura y el legado de Herrán, cuya obra fue declarada Monumento Artístico en 1988, al tiempo que revela un panorama del arte en México a principios del siglo XX.
