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La tensión regresó ayer a las calles de Barcelona, luego de que se registraran enfrentamientos entre participantes de dos manifestaciones: una de policías que rinden homenaje a los agentes que intervinieron en el referéndum soberanista del 1 de octubre de 2017, y otra de independentistas catalanes que protestan por ese mismo hecho, lo que dejó 10 personas heridas y dos detenidas.
A pesar de que la Consejería del Interior obligó a cambiar los recorridos de las marchas para evitar que se encontraran, ambas movilizaciones quedaron a muy poca distancia, lo que derivó en gritos, insultos y empujones.
Los separatistas lanzaron polvos de colores a los agentes y estos respondieron con gopes con sus porras.
La Policía desplegó un amplio dispositivo con elementos antidisturbios a lo largo de tres manzanas de la Via Laietana.
Horas antes, la policía catalana intervino para formar una barricada cuando los independentistas arrojaron pintura y polvo de colores a un hombre que era parte de un grupo de alrededor de 100 personas que apoyaban a la policía. Los agentes utilizaron toletes para contener a los separatistas y mantener distanciados a ambos grupos, lo que hizo que se calentaran los ánimos.
Este episodio de tensión se registra previo al primer aniversario, este lunes, del referéndum por la independencia de Cataluña, que ha causado una severa y prolongada crisis entre el poder ejecutivo (gobierno español) y el gobierno local.
