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El discurso populista de Donald Trump se topó ayer con una audiencia escéptica en la sede de la ONU en Nueva York, que no pudo reprimir la risa al escuchar cómo presumía de sus hazañas como presidente de Estados Unidos.
Trump, un presidente alérgico a las críticas, hizo una apuesta arriesgada al llevar a la ONU la misma frase que sus simpatizantes republicanos aplauden sin chistar y que sólo consiguió arrancar carcajadas nerviosas en el auditorio, repleto de líderes mundiales que querían escuchar su segundo discurso ante la apertura anual.
“En menos de dos años, hemos conseguido más que casi ningún otro gobierno en la historia de nuestro país”, sentenció Trump al inicio del discurso.
Las risas se escucharon hasta por televisión y parecieron desconcertar a Trump, quien trató de defenderse con un “es verdad” antes de esbozar una sonrisa y reconocer: “No me esperaba esa reacción, pero no pasa nada”.
Pasadas las risas, Trump reafirmó su discurso hipernacionalista y contrario a la globalización. “Nunca cederemos la soberanía de EU a una burocracia global no electa y que no rinde cuentas. Rechazamos la ideología de lo global, y abrazamos la doctrina del patriotismo”, agregó.
Trump continuó su tendencia aislacionista al anunciar que limitará al 25% la contribución de EU a las misiones de paz de la ONU, que actualmente es del 28% del total de su presupuesto, y que revisará la ayuda exterior que su país concede a otras naciones. “De ahora en adelante, sólo vamos a dar ayuda a los que nos respeten, y francamente, a los que son nuestros amigos”, subrayó.
