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Una marcha contra el régimen de Daniel Ortega, que exigía la liberación de los detenidos en las protestas contra el gobierno sandinista, terminó ayer en Managua con un muerto, cinco heridos y diez detenidos.
El fallecido fue identificado como Max Andrés Romero, de 16 años, que según la versión policial murió en un “fuego cruzado que ellos mismos provocaron”, en alusión a los manifestantes antigubernamentales. El cuerpo policial, siguiendo a rajatabla las directrices del régimen, agregó que el ataque se debió a “grupos violentos que se habían convocado a una marcha llamada pacífica”.
Agregó que realiza las investigaciones para determinar las responsabilidades de quienes convocaron “esta marcha violenta y terrorista, así como a los autores de estos actos criminales que responden a la fallida estrategia golpista”.
Sin embargo, según la familia del muerto y según los convocantes, se trató de un ataque conjunto entre paramilitares, parapolicías y grupos orteguistas armados.
Los organizadores agregaron que en total hubo cinco heridos por el ataque, y explicaron que ocurrió cuando la marcha avanzaba en el barrio popular Américas 3, en el norte de Managua.
Los manifestantes se dispersaron y buscaron refugio en casas vecinas y en la parroquia católica Nuestra Señora de Las Américas, donde sonaron las campanas.
Entre los heridos se encuentra el periodista nicaragüense Wiston Postome, quien recibió un disparo en un brazo.
La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para América Central (Acnudh) expresó su preocupación, y en un tuit avaló rotundamente la versión del ataque por parte de paramilitares orteguistas.
