
Después de la Época de Oro del cine mexicano, los cineastas más virtuosos han sido aquellos que no han temido mirar a su propio país con sinceridad. A veces preferimos ser evasivos y echar la vista a un lado cuando se trata de violencia, sobre todo cuando aparece demasiado cruda en la pantalla, pero lo cierto es que la realidad no se tienta el corazón. El director Michel Lipkes nos dice desde el título de su película Extraño pero verdadero, que si bien podríamos encontrar una historia que nos parezca irreal, podría suceder.
El director intenta pertenecer a aquellos cineastas, sobre todo actuales, que no le teme a mirar a México a través de un cristal piadoso y, sin embargo, nos enseña que en lo miserable aún se puede concebir el amor. Al mismo tiempo nos dice en sus personajes, sin justificarlos, que ellos mismos son víctimas de un estilo de vida terrible, en el que parece no existir en su vocabulario las palabras felicidad o esperanza, y en cambio sobrevivir al día siguiente es lo único que interesa.
La historia que nos presenta es la de cuatro trabajadores de un camión de basura que recorre las calles de la Ciudad de México. El conductor es conocido como Maestro Limpio, un hombre con pocos escrúpulos, quien le paga al resto del grupo y quien sufre por no pertenecer a la sociedad al grado de no perder la oportunidad para desquitar su maldad. Su compañero de años es La Momia, un hombre viejo que parece ya no tener palabras que pronunciar; es silencioso, sólo observa, es un fantasma. Junto a ellos están Jonathan y Yesi, dos jóvenes enamorados que consuelan su miseria con besos.
Todos los días de forma sistemática, limpian las calles de la ciudad hasta que un día se topan con un cadáver que el jefe va a despojar de todas sus pertenencias y tratará de desaparecerlo con la ayuda forzada de sus tres cómplices.
A través de ellos nos encontramos con una historia perturbadora, que si bien tarda en presentar a los personajes y el conflicto, al final no te dejará indiferente. Fotografiada en blanco y negro, el aspecto contemplativo del filme se vuelve admirable a través de la simetría de sus encuadres. Además, hay algunas imágenes metafóricas que nos muestran un lado olvidado de la sociedad.
