
La poesía es un vehículo para vencer cualquier temporalidad y nos ayuda a apreciar la luz del silencio y la oscuridad del sonido”, afirma la poeta y artista visual Tanya Huntington, autora de Solastalgia, su más reciente poemario, donde recorre espacios naturales y ciudades antiguas como Monte Albán, Amatlán y Hierve el Agua.
Plantea tres preguntas medulares: ¿qué ha propiciado la distancia entre hombre y naturaleza?, ¿por qué prevalece el antropocentrismo y la soberbia del ser humano?, y ¿qué revela la poesía en un mundo donde prevalece la luz y el sonido estridente?
Con este poemario hice una travesía por la naturaleza para ir más allá de la selfie. Porque quería apagar el sonido y la furia del mundo digital que padecemos actualmente y estar el tiempo suficiente en esos lugares que dan título a los poemas”, explica en entrevista con Excélsior.
A simple vista, la palabra “solastagia” podría interpretarse como esa mezcla de soledad y nostalgia. Sin embargo, Huntington explica que se trata de un neologismo que expresa la añoranza por algo que no poseemos, ya sea abstracto o intangible, que no podemos tener entre las manos.
Bajo esa idea este poemario traza una referencia al hecho de que la naturaleza, alguna vez tan abundante, hoy se extingue, pero mantiene una estrecha relación con la poesía desde el comienzo de la voz poética. Así que en éste hay un diálogo constante con la naturaleza y nuestro tiempo, teñido por la nostalgia ante la sensación abrumadora de que la naturaleza se está agotando”, apunta.
Esa paradoja ya la había captado el francés Víctor Hugo, reconoce la poeta, tal como lo muestra el epígrafe del poema Antropocentrismo, donde habla sobre la tristeza que le provoca el sonido de la naturaleza ignorada por el hombre.
