
Con los temas que lo llevaron –y mantienen– en el gusto del público, acompañado por uno de sus grandes amores: su hijo, con mariachi, en acústico y haciéndole un homenaje a José José, fue como la noche del viernes José María Napoleón dio una cátedra, frente a 10 mil personas que abarrotaron el Auditorio Nacional, de lo que se trata ser un artis¬ta consagrado con casi medio siglo en los escenarios.
Con un repertorio de 25 canciones, Napoleón realizó un recorrido por su carrera musical y emocionó a sus seguidores, quienes durante la velada no pararon de aplaudirle, ovacionarlo, gritarle mensajes de amor, cantarle porras y disfrutar de sus canciones por poco más de dos horas.
“Es impresionante ver lo que se prepara en la casa para ustedes. Es increíble que un hombre de 70 años siga con las ganas de renovarse sólo para ustedes”, fueron las palabras de José María Ruizalba, hijo de Napoleón, quien fue el encargado de abrir la velada.
Poco a poco la cortina del escenario descubrió que para su presentación el también compositor no escatimó en calidad en su producción: cuatro pantallas dentro del escenario, un puñado de luces que obedecían a la programación del diseño, dos coristas y 15 músicos en escena fueron dando las bases de temas como De vez en vez, Corazón y Amor de habitación.
“Muchísimas gracias, esta noche deseo con todo mi corazón que ustedes se sientan bien, que valga la pena estar aquí con nosotros. Gracias por llenar este lugar”, dijo un emocionado Napo-león a su público, quien lo ovacionó con aplausos y gritos de “te amo”, a los que respondió con un “y yo a ustedes”.
Temas como Atrévete, Después de tanto, Amiga mía -que estuvo dedicada a las mujeres que acudieron al recinto-, así como Celos y Ven, dame un beso hicieron cantar al público a quien Napoleón agradeció por sus aplausos y también por haber escuchado cantar a su hijo a la apertura de la velada.
“Gracias por tantas cosas maravillosas que me han dado”, señaló el cantante, quien con Quisiera y Leña verde se preparaba para el momento acústico de la noche, en donde, guitarra en mano, temas como Canción del molino rojo, Tu amor y mi poema y Agua y sed fueron las protagonistas del bloque.
