
Investigadores de la ONU han confirmado elementos de "genocidio intencional" por parte de las Fuerzas Armadas birmanas en la operación efectuada hace un año contra la minoría musulmana rohinyá en el estado de Rakáin (oeste), por lo que sus mandos deben ser investigados y juzgados por un tribunal internacional, demandaron hoy.
Una misión de investigación internacional de la ONU compuesta por tres expertos que encabezó el indonesio Marzuki Darusman investigó los presuntos crímenes cometidos por fuerzas militares y de seguridad desde 2011 en los estados de Kachin, Shan y, especialmente, en el norte de Rakáin.
Además del "genocidio intencional" en Rakáin, han recabado pruebas de crímenes de guerra y contra la humanidad en los tres estados.
Los expertos instaron al Consejo de Seguridad de la ONU a referir el caso a la Corte Penal Internacional (CPI) o a crear un tribunal internacional penal "ad hoc" para juzgar esos crímenes.
Mientras tanto, sugirieron, deben imponerse sanciones individuales contra los presuntos responsables identificados y un embargo armamentístico contra Birmania (Myanmar).
En su informe -las autoridades birmanas no les dieron acceso al país-, la misión considera que "los crímenes cometidos en el estado de Rakáin (antes Arakán), y la manera en la que fueron perpetrados, son similares en su naturaleza, gravedad y alcance a aquellos que han permitido establecer un genocidio intencional en otros contextos".
