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Dicen que de lo bueno poco. ¿Será cierto?
Netflix tiene mucho que ganar si se convierte en una plataforma multifacética.
Actualmente, Netflix se dedica al negocio de comprar o producir contenido y venderlo a los consumidores a precios y en condiciones que controla por completo (mediante una suscripción mensual).
Es muy distinto de una plataforma como YouTube, que permite a una miríada de proveedores de contenido vender directamente a los usuarios a precios que los primeros controlan, con una intervención limitada por parte de YouTube excepto la aplicación de ciertos lineamientos para los contenidos.
El modelo de Netflix ha sido indiscutiblemente exitoso a la fecha. Sin embargo, luchar por los éxitos de ventas esgrimiendo la adquisición y la creación de contenido está haciéndose cada vez más costoso, e involucra una cantidad cada vez mayor de combatientes. Así mismo, el crecimiento de la base de suscriptores de Netflix está desacelerándose.
En este contexto, parece obvio que Netflix pueda y deba convertirse en una plataforma. ¿Por qué? La gran base de suscriptores de Netflix, así como su infraestructura para entregar contenido, pueden ser muy atractivas para muchos terceros. Además de los proveedores de contenido en video, estos terceros incluyen a mercadólogos y desarrolladores de juegos en la nube u otros servicios.
