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"Vivimos en un mundo sin esperanza y tenemos que rescatar el principio de esperanza con su poder político, con su poder de crear una nueva imaginación y una nueva forma de resistencia”, comentó el filósofo y creador de la Teología de la Liberación, Leonardo Boff (Brasil, 1938), durante la plática La Conferencia de Medellín y el 68 que impartió ayer en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En opinión del teólogo, que fue silenciado por autoridades católicas de Roma en 1984 debido a su activismo social, hoy se vive un momento contrario al 68 a pesar de que existen razones para levantar la voz.
“La desgracia es que no hay ese impulso revolucionario que había en 1968, hay una inercia en la juventud de mi país. Millares y millares de jóvenes salieron a las calles hace 50 años pidiendo más participación, pero ese impulso quedó ahí”, señaló.
Por eso, Boff cree necesario revisar lo que sucedió en 1968 a nivel mundial para promover la esperanza y crear un tipo de sociedad que apele al derecho de identidad.
“Ese principio de esperanza estaba en todos los jóvenes como exigencia a la igualdad de género, respeto a las mayorías y mayor participación. Era una red de sueños y perspectivas”, apuntó.
En el marco del Coloquio Internacional M68 Ciudadanías en Movimiento que se llevará a cabo hasta 18 de septiembre en diferentes sedes de la UNAM, el pensador brasileño explicó que los movimientos sociales de 1968 atravesaron a la cultura occidental, especialmente a México.
“Fue un fenómeno hecho por jóvenes, en París eran más de 20 mil jóvenes y aquí en México fueron cientos de millares de estudiantes y quizá fue el país que más sufrió porque todos conocemos la triste noche de Tlatelolco a partir de un estado sin sentido de humanidad”, dijo.
