
Las zonas rurales son las más perjudicadas debido a las políticas asistenciales que benefician a la población con menos recursos en México.
Se ha agotando con ello la esperanza de autosuficiencia y valor, expuso María del Rocío Bedolla Tamayo, de la Red Nacional Mujeres Desarrollo Justicia y Paz.
“Es una amenaza cada vez más grande, es cada vez más la gente que llega y te dice: ¿qué me va a dar?, ¿qué trae?, se acomodan en esa expectativa”.
Los programas, principalmente de la Secretaría de Desarrollo Social estarían marginando entonces la forma de motivar el desarrollo de cada familia o individuo para por sí mismos, mejorar su condición de vida.
En este sentido, refirió que en los programas de educación financiera que ofrecen en 28 estados de la República “hemos encontrado comunidades -no voy a decir donde, pero al final del día en todo el país- donde en el diagnóstico que ellas mismas hacen de cuántos recursos ingresan, cuando empezamos a contabilizar lo que les ingresa por programa, por supuesto que tienen unas mesadas, la mayoría no se da cuenta en conciencia real lo que les está entrando, lo único que saben es que tienen programas por ser pobres, entonces la mentalidad de pobreza se queda”.
Insistió en que el desarrollo de las nuevas políticas asistenciales que eviten el paternalismo y generen alternativas que involucren a mujeres, hombres y jóvenes en mejorar a través de proyectos su forma de vida.
